A construir otra política

En las próximas elecciones, Seamos Libres va a acompañar a aquellas fuerzas que enfrenten la restauración neoliberal y que tengan mayor capacidad de triunfo sobre Cambiemos. La unidad popular para frenar la avanzada del ajuste.

Por Mesa Federal de Seamos Libres

Publicada en [R]umbo N°20

Las medidas llevadas adelante por el Gobierno Nacional en estos 17 meses no dejan dudas de su orientación. Cambiemos tiene un proyecto de país diseñado para beneficiar a los sectores exportadores y financieros, cuyas ganancias no dependen de la calidad de vida de las mayorías ni de la garantía de los derechos. Al contrario, mientras más derechos tenemos, mejores salarios percibimos y mejores condiciones de vida obtenemos, menor cuota de ganancia tienen ellos y a quienes representan: empresarios del agro, CEOs y banqueros. La industria, las paritarias libres, el Estado con capacidad para recaudar, la estabilidad económica, son todos elementos que dañan su crecimiento. Cambiemos llegó con un falso discurso “anticorrupción” que sólo le endilga al gobierno anterior y a algunos gremios. Las pruebas fehacientes de que ellos mismos participan de la corrupción de elite, con coimas como las de Odebrecht y cuentas en Panamá que no les hacen mella.

En este sentido, la transferencia de recursos que arrancó con la devaluación, el tarifazo, el techo paritario, las reformas a la legislación del trabajo, el endeudamiento, la baja de las retenciones a las exportaciones, la orientación de la política exterior hacia el Acuerdo del Pacífico, los despidos masivos del Estado y del sector privado, el aval institucional y político al 2x1 de la impunidad, la reducción presupuestaria a la educación, la ciencia y la técnica, la estigmatización a los sindicatos organizados, la prisión de Milagro Sala y el aumento de la represión son todas políticas planificadas de destrucción de las condiciones de vida de las mayorías. Para que los capitales que ellos esperan vengan a nuestro país, hace falta mucho más, necesitan todavía menos restricciones: transparentes y modernas políticas de saqueo.

En el último año, la lucha contra este modelo no dejó de crecer. La economía popular es uno de los sectores que con más fuerza ocupó las calles y exigió que el Estado no se retirara, sino que se hiciera cargo de la situación de precariedad extrema de la vida que viene creciendo. Con movilización ganamos la ley de Emergencia Social, pero vemos cómo cada día la pobreza y la precariedad crecen entre aquellos trabajadores y trabajadoras que son los primeros en recibir los golpes de la crisis económica.

En los sindicatos formales, si hacemos un balance desde los despidos masivos del año pasado, hasta hoy, tampoco han dejado de multiplicarse las instancias de lucha, paros, movilizaciones y resistencias. Quienes querían enfrentarse con tibieza, tuvieron la rabia de sus bases. Quienes querían enfrentarse con sectarismos y oportunismos, tuvieron la prepotencia de trabajo de quienes le ponen el cuerpo a la organización y a la defensa de los derechos. Desde todos los espacios políticos y sindicales construimos el paro nacional y actos unitarios una y otra vez. Lo dijimos en varias oportunidades, y lo seguimos diciendo: nuestros gremios tienen que representar a todos los trabajadores y trabajadoras cuyos derechos están siendo vulnerados, no solamente a quienes comparten la mirada política de las conducciones: por eso Seamos Libres sigue poniendo el cuerpo para construir gremios fuertes, sin faccionalismos, sin sectarismos.

Algo más que resistir

Pero con resistir no alcanza. Seamos Libres no quiere hacer lo mismo para siempre: tenemos que enfrentar al modelo neoliberal y tenemos que lograr que otra política gobierne este país. La política de la soberanía, del desarrollo inclusivo, la igualdad y los derechos sociales; la política de la democracia de base, el protagonismo y la conciencia; una política del siglo XXI que sea del pueblo y para el pueblo.

Tenemos dos objetivos, no solamente uno. Si seguimos creyendo que a dos objetivos diferentes podemos anteponer una sola respuesta, uno de ellos se nos va a quedar en el camino. La vieja y viciada política nos ha traído hasta acá: La corrupción es un parásito de la mayoría de la clase política, no de un gobierno o de un sector. Necesitamos nuevas experiencias políticas que respondan a nuevas necesidades de participación, de debate, de organización. Necesitamos democracias participativas y no pantomimas de democracia.

¿Acaso no vamos a repensar nuestras estructuras políticas ante la evidencia rotunda de que no nos han servido para que gobierne el pueblo? ¿Acaso seguimos creyendo que la partidocracia que nos organiza hoy es la que tenemos que preservar del huracán de los cambios sociales y políticos? No. Antes que nuestras estructuras está nuestra certeza de que el pueblo sufre y se empobrece ante cada esperanza política derrotada. Construir nuevas y mejores herramientas es el desafío central para dar respuesta a viejas y nuevas demandas. Sin ese horizonte difícilmente construyamos una nueva mayoría.

Mientras transitamos ese camino, que la inmensa mayoría de los actores políticos no quiere transitar porque pone en peligro privilegios y prebendas, tenemos un segundo objetivo, un enemigo más grande al que derrotar. La política es soñar, pero también es vivir. Seamos Libres no quiere vivir soñando: preferimos soñar viviendo. Mientras construimos lo que hace falta, y mientras nos decimos con claridad y en la cara lo que hicimos mal quienes defendimos con convicción a los gobiernos populares de América Latina, tenemos la responsabilidad de nuestra otra tarea: enfrentar el proyecto neoliberal y no dejar que se refrende en las elecciones de este año para desplegar a fondo su programa político y económico. No hemos visto nada: si el gobierno gana las elecciones, vendrá por los derechos que nos quedan, pierde el pueblo, pierde América Latina, pierden todavía más todos los sueños que tenemos. Ya lo hemos dicho, preferimos valentía e incomodidad a testimonialismo conservador: en las próximas elecciones Seamos Libres va a acompañar a aquellas fuerzas que, en cada ciudad de nuestro país, en cada provincia argentina, enfrenten la restauración neoliberal con mayor capacidad de triunfo. Es una necesidad para lo que queremos construir que Cambiemos, y todos aquellos que representan este proyecto de país para pocos, pierdan en estas elecciones de medio término.

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