Animarse a las olas

Activistas de Seamos Libres, el Movimiento Evita y diversos espacios políticos, sociales y culturales debatieron durante dos días nuevas formas de hacer política y transformar la realidad de todos y todas. El ejemplo de los trabajadores de la economía popular y el movimiento feminista.

Por Jonathan Thea

Publicada en [R]umbo N°27

Hay un momento de la vida en el que uno le teme al mar. Ocurre entre la inconsciencia de la niñez y la madurez de la juventud. Es el temor que da encontrarse con algo nuevo, potente e infinito. Luego de momentos de incertidumbre, finalmente llega el día en que el miedo se va. Y chapotear en las olas pasa a ser uno de esos pocos instantes de la vida donde uno disfruta la inmensidad de algo que te transforma en insignificante.

El 14 y 15 de abril, en Mercedes, provincia de Buenos Aires, nos juntamos activistas de Seamos Libres, el Movimiento Evita y diversos espacios a charlar sobre la situación del país y pensar cómo hacer un aporte para que las cosas cambien, esta vez para bien. Compañeros y compañeras de 17 provincias estuvimos en el encuentro compartiendo miradas, experiencias y sensaciones de los lugares donde viven y los ámbitos en los cuales participan.

El encuentro estuvo atravesado por preguntas, incertidumbres e interrogantes, pero con una profunda certeza: la necesidad de construir nuevos ámbitos y formatos de participación política. La representación en las estructuras tradicionales ya no expresa las problemáticas de estos tiempos. Estructuras rígidas, exitosas en otros momentos de nuestra historia, ya no logran canalizar las demandas de esta época. Los militantes y activistas debemos asumir el desafío de autocuestionarnos, para desde ahí construir nuevas propuestas de organización.

Desde la llegada de Cambiemos al poder hubo dos expresiones que lograron enfrentarlo con éxito: los trabajadores de la economía popular y el movimiento feminista. Con características bien distintas, ambos sectores pudieron instalar sus reivindicaciones y obtener avances significativos. La razón está en la capacidad de construirse en unidad pero entendiendo la diversidad, heterogeneidad y pluralidad de su composición. La audacia de buscar nuevas formas, y animarse a desprenderse de formas políticas preconcebidas, construyó olas que desbordaron las calles.

Pero también, ambos movimientos lograron expresar cuestiones necesarias y actuales. Las organizaciones sociales ponen en jaque a una economía mundial en la que cada vez se genera menos trabajo mientras crece la concentración económica, obligándonos a repensar el trabajo, el mercado y el Estado. Por su parte, el movimiento de mujeres ha alcanzado un crecimiento enorme gracias a entender subjetividades y comprender deseos. Incluso, tocando esferas muy personales de las mujeres.

Entender subjetividades y comprender deseos, justamente, es un camino necesario para poder ofrecer futuros posibles, reales y de esta época. Futuros en los que el avance tecnológico no sea el culpable de todos los males, sino una herramienta y la posibilidad de generar soluciones; futuros con ciudades integradas, sustentables y ecológicas para vivir un poco mejor; futuros sin violencia machista, con aborto legal. A esos lugares queremos llegar.

La Argentina está llena de espacios militantes, culturales, de comunicación, ambientales, feministas y ecologistas que se organizan para dar importantes peleas. Y para lograr pequeños y grandes triunfos. La política, la participación y la lucha está viva, lo que está cambiando es una forma de hacer política. Esa que cree que son las estructuras clásicas el lugar desde donde buscar representación institucional, que en el fondo terminan siendo solo para obtener un beneficio personal. Eso está muriendo hace rato, ya nadie cree que ahí estará la solución. Ahora es tiempo de hacer nacer otras formas de representación para dar la disputa institucional.

Oleada no es una organización clásica, no es un frente de partidos, ni es una coordinadora de agrupaciones. Oleada es un lugar donde llevar esas iniciativas, construcciones y experiencias que se generan en todo el país. Es un ámbito para pensar los nuevos problemas urbanos, como los alquileres, el transporte, el esparcimiento y la conectividad. Es un lugar para que la cultura, la diversidad y las ideas fluyan sin ataduras. Es esencialmente feminista, se mete en los debates ambiéntales y ecológicos con una mirada profunda y madura. Queremos discutir y problematizar sobre los dilemas laborales y productivos del siglo XXI. Oleada viene a sumar y a sumarse a ese gran movimiento que pueda desbordarnos a todos para derrotar al neoliberalismo y construir una Argentina distinta.

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