“A veces se utiliza la participación digital como una herramienta cosmética”

El dirigente y licenciado en Ciencias Ambientales dice que la Ciudad hace partícipe a la ciudadanía con “cosas superficiales”, pero las grandes decisiones, con intereses por detrás, se toman “a puertas cerradas”. La ley de Basura Cero como modelo de exclusión.

Entrevista a Inti Bonomo

Por Nicolas Moretti

Publicada en [R]umbo N°28

¿Cuál es la ventaja del uso de redes sociales para abrir la participación ciudadana sobre otras herramientas?

La ventaja que tiene la participación política digital es, esencialmente, que abarata costos. Por ejemplo, si vos como ciudadano querés ir a una reunión de comisión de la Legislatura de la Ciudad y manifestar tu disconformidad con la modificación de la ley de Basura Cero que habilita la incineración de basura tenés que faltar al laburo. Y si trabajás por tu cuenta, tenés que perder horas de trabajo para poder ir un miércoles a las dos de la tarde a que con suerte te escuche un legislador diez minutos. Esto tampoco te asegura que tu opinión vaya a ser considerada. Cuando se es independiente, participar en política tiene un costo.

En el caso de pertenecer a alguna agrupación ¿ese costo disminuye?

No. Este costo también existe si hay una afiliación partidaria de por medio: generar una referencia, estar de cuerpo presente mucho tiempo en un lugar, ir a reuniones de base, para que después, eventualmente, si ese movimiento político tiene una representación legislativa, tu voz quede representada.

¿Y qué es lo que se busca con la participación ciudadana digital?

Se busca que vos, en el tiempo que puedas disponer después de tu trabajo, en tu casa, y hay un tema que te interesa y en el que decidas involucrarte, tengas la posibilidad de manifestarte y ser escuchado usando Internet desde la comodidad de tu casa o de tu celular. Pero a veces se utiliza esta forma de participación como una herramienta cosmética, preguntando cosas superficiales, haciéndote creer que participás eligiendo con qué canción cierra un recital de una banda de música. Te hacen gastar tiempo en ver cómo pintar la plaza... Eso hace que la gente se canse y participe poco.

¿Qué debería ocurrir para que haya una participación ciudadana efectiva?

El costo de participar, me refiero al tiempo y la energía invertida en hacerlo, debe ser menor al impacto que vos percibís que se está generando en la política pública. Esto muchas veces no se cumple y es lo que desalienta a la participación digital.

¿Cómo se verifica eso?

Esto termina de evidenciarse cuando en cosas que realmente pueden tener un impacto en la sociedad como, por ejemplo, la ley de Basura Cero, mucha gente hizo un esfuerzo, fue a las audiencias, se manifestó en contra, se armaron informes y la Legislatura miró para otro lado y la aprobó igual. Ahí te das cuenta cómo en la Ciudad de Buenos Aires hay participación digital, pero cuando se tiene que decidir una política pública en la que existe un interés concreto por parte de los ciudadanos en participar y en decidir en conjunto con nuestros representantes, ese esfuerzo se tira por la borda y se decide a puertas cerradas.

¿Qué sucedió con la ley de Basura Cero?

En mayo la Legislatura le hizo un cambio mayor a esta ley, que es la que nos rige en todo lo que respecta al tratamiento de los residuos de la ciudad. Se modificó el artículo 7, que originalmente prohibía quemar basura, y con esta última modificación se habilitó la quema. Siempre y cuando haya una recuperación de la energía que se está gastando en el proceso.

¿Cuáles son los problemas que esto conlleva?

Varios. Lo primero que hay que remarcar es que es una ley hecha a espaldas de la ciudadanía, de los cartoneros y de las organizaciones civiles, que tenían muchas opiniones válidas al respecto desde múltiples puntos de vista. Estas opiniones han sido expresadas y no han sido tenidas en cuenta por las autoridades. El Gobierno propone quemar la basura y aprovechar esa energía mientras sucede la quema. Una práctica que, si bien es cierto que se realiza en muchas ciudades europeas, no está regulada ni auditada. Al no estar regulada esta incineración, y tal cual está redactada esta ley, uno puede poner una pava con agua encima de una pila de basura y mientras el agua se esté calentando, la quema está permitida por ley.

Resulta muy peligroso para el medio ambiente.

Sí, porque cuando no se ponen los filtros adecuados a la incineración de la basura y no se hacen auditorias muy rigurosas, esta quema emite compuestos químicos llamados dioxinas que son muy perjudiciales para la salud, incluyendo otros que puedan llegar a ser cancerígenos.

¿Qué se sabe del proyecto que propone el PRO?

Solo se conocen documentos filtrados, declaraciones de funcionarios en algún medio, pero no hay nada escrito de forma oficial. Lo que se aprobó se hizo sin fundamentos técnicos, profesionales ni ciudadanos. No se puede aprobar semejante modificación en una ley histórica que ha sido referencia en el continente por las propuestas que tenía en materia del tratado de la basura, sin mayores especificaciones técnicas. Existen particularidades referidas a la forma en la que esto se llevó cabo: un Excel filtrado y difundido en varios medios, en el que se mapeaban los distintos actores que podían influir en la opinión pública y se los categorizaba según la posibilidad de hacerles cambiar de opinión mediante algún mecanismo, como la pauta por ejemplo: periodistas, referentes, etcétera.

¿En ningún momento se incluyó a los cartoneros en esta discusión?

No, se los dejó afuera deliberadamente. Se movilizaron en la Legislatura, no fueron escuchados y argumentan con razón que la incineración de basura va a competir con el reciclado que ellos pueden hacer con parte de los residuos sólidos que se descartan. Esto es una muestra más de la política de lavado verde del PRO. Ponen “Ciudad Verde” en su slogan, pero al momento de discutir una ley que es central para los porteños, con muchos intereses detrás e importante para la salud y la economía de la ciudad, lo hacen a puertas cerradas y es aprobada en una situación bochornosa en el recinto legislativo.

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