Cataluña busca un guiño de Europa para frenar a Rajoy

Perseguido por el Gobierno español, Puigdemont viajó a Bruselas para denunciar la embestida contra la independencia catalana. Reacomodamiento de piezas en los partidos bajo la sombra de la Justicia y el Congreso nacional.

Por Martín Caballero

Publicada en [R]umbo N°24

Europa es el escenario que Charles Puigdemont ha elegido para seguir librando la batalla por la independencia catalana. En Bruselas, capital de la zona euro, el ex presidente de Calatuña busca internacionalizar su campaña y, a la vez, denunciar el atropello que el Gobierno español tiene para con su pueblo.

Mariano Rajoy, presidente de España, ha avanzado con firmeza en la intervención de Cataluña a través del artículo 155 de la Constitución española, que le permite limitar la autonomía regional. A pocas horas de realizada la declaración de independencia en el “Parlament” catalán, Rajoy consiguió aprobar y ratificar la utilización del artículo con el desplazamiento de Puigdemont y sus consejeros y un llamado a elecciones para el 21 de diciembre.

La jueza Carmen Lamela, quien lleva adelante la investigación sobre el presunto delito de sedición en el cual han intervenido los funcionarios independentistas, detuvo al ex vicepresidente Oriol Junqueras y ocho consellers que se habían presentado el jueves 2 de noviembre a declarar. Y se prepara para ir tras Puigdemont y los cuatro consejeros restantes.

Ya se han preparado las órdenes para que la policía y la justicia belga extraditen al ex presidente. Aunque, como sostiene su abogado, la extradición es un proceso que llevará tiempo. Tiempo que Puigdemont no está dispuesto a perder.

Mientras tanto, en Barcelona las calles no pierden temperatura. Decenas de miles de manifestantes se han movilizado en dirección al “Parlament”, pidiendo la libertad de los presos políticos, coreando consignas contra la justicia española y proclamando huelga general. Las palabras de los dirigentes independentistas despertaron los aplausos con su llamado a “hacer temblar los cimientos de un Estado antidemocrático”.

Los partidos políticos buscan sintonizar con estos ánimos en un posible contragolpe contra las medidas de la intervención. Con sondeos que vaticinan una victoria de las coaliciones independentistas, el Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT) apuró el llamado a una gran lista nacional que integre a todos aquellos que se opongan a la “eliminación” de las instituciones catalanas y estén a favor de “la libertad a los presos políticos”. Con este giro sutil buscan incorporar a las fuerzas que han mantenido cierta distancia de la declaración de independencia, como las fuerzas de Ada Colau y Podemos.

Por su parte la Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), la fuerza con mayor caudal de votos, no se siente tan atraída por una lista de unidad con el partido de Puigdemont, que viene cayendo en las encuestas, y rechaza la idea si la coalición no cuenta también con Podemos y la Candidatura de Unidad Popular (CUP). La CUP, por su parte, todavía analiza participar en las elecciones convocadas por Rajoy, idea que no descartaron a pesar de insistir en no reconocer la aplicación del artículo 155.

Con Puigdemont en Bruselas esperando un gesto de la zona euro que nunca llega. Con las calles movilizadas por la intervención de la autonomía catalana. Con las fuerzas políticas todavía definiendo las candidaturas a días de la fecha límite. Con el ex gobierno encarcelado o con pedido de captura. Con la mirada atenta del mundo sobre el rumbo de este pueblo y las próximas elecciones antes del fin de año resta preguntarse ¿Estas elecciones serán una brisa de tranquilidad? ¿O una ráfaga que avive el fuego?

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