Chile resiste

Las calles de Chile están militarizadas y la represión ya se cobró 15 vidas. La juventud se levanta otra vez contra la desigualdad y la violencia organizada, contra un modelo de exclusión y de precariedad que se cansaron de elogiar Mauricio Macri y sus aliados de la región.

Los eventos recientes en la hermana República de Chile dan cuenta de lo que sucede cuando se imponen modelos de libre mercado indiscriminado. El caso chileno es un caso de “subdesarrollo exitoso”.  Durante más de 30 años se ha perpetuado un modelo económico inaugurado por la dictadura de Pinochet, cuyo Golpe de Estado anuló el proceso de liberación popular que encarnaba la presidencia de Allende. En el modelo chileno, unas pocas familias mantienen un férreo control sobre la economía y el poder político. La transición democrática chilena dio lugar a un sistema económico concentrado y un sistema político conservador sin instancias de procesamiento institucional de la protesta social que no se ha traducido en una democracia capaz de responder a las demandas sociales.

Es importante señalar que en las últimas elecciones presidenciales sólo votó la mitad del padrón electoral y Piñera fue electo presidente con solo el 26% de los votos.  Este descreimiento en el sistema político tiene un fuerte impacto en un sistema de gobierno unitario, donde cualquier conflicto se resuelve de forma centralizada, ya que no existen instancias intermedias que funcionen como espacios legítimos de resolución de conflictos y construcción de nuevos acuerdos sociales.

Quienes quieren desconocer o se ven sorprendidos con el estallido de indignación social que sacudió las calles de Chile, no comprenden que la sublevación popular de los últimos días es la canalización de un alto nivel de disconformidad y de incapacidad del Estado para dar garantías de futuro. El alto nivel de endeudamiento de las familias de clase media, que exige hasta el límite las necesidades básicas, explica como el disparador de las protestas -un aumento marginal en la tarifa del subterráneo- tiene un alto impacto en las endebles economías familiares.
Con una derecha que no es capaz de dar respuestas más allá de la represión y negación de la legitimidad del reclamo, este modelo solo puede traer más desigualdad y más violencia. Como muestra, basta notar las 15 muertes ocurridas en los últimos tres días en Chile. Este es el resultado de un modelo de crecimiento sin desarrollo ni inclusión. Ese modelo es similar al de todos los de los países latinoamericanos que han entrado en crisis en el último tiempo -como Ecuador y Perú-  y también es el modelo que propone Macri para nuestro país.
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