Despidos, suspensiones, vaciamientos e importaciones sacuden el Alto Valle

La producción frutihortícola rionegrina perdió miles de puestos de trabajo en los últimos tres años. Los trabajadores viven hoy graves conflictos en varias empresas. Connivencia entre las multinacionales y el Gobierno provincial.

Por Patricio Fiorentino

Publicada en [R]umbo N°19

Algo huele mal en el Alto Valle rionegrino. Las multinacionales frutihortícolas, amparadas en la crisis que hoy transita una de las principales economías regionales de la Patagonia, vienen aplicando una política de vaciamiento que se tradujo en miles de despidos y suspensiones tras el cierre de algunas de sus plantas de producción. Siempre con la venia del gobierno provincial y el inmóvil sindicato de empacadores. Como respuesta, los trabajadores denuncian que esa crisis fue generada por la desinversión y hasta por maniobras turbias digitadas por las mismas empresas.

“La crisis en el sector se fue profundizando año a año. Nosotros vemos que no hay inversiones para mejorar las ganancias. Si no invertís, con el tiempo va a haber un perjuicio y las ganancias no van a ser las mismas”, diagnosticó José Luis Estrada, delegado sindical de la planta empacadora que la empresa Moño Azul tiene en la localidad rionegrina de General Roca.

Esta es la cuarta temporada que Estrada empaca manzanas, peras y ciruelas dentro de las 3 millones de cajas que Moño Azul exporta anualmente a Brasil, Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, Europa del Este, Mediano y Lejano Oriente y las dos millones que también vende en el mercado interno. Desde 2013 que es el representante de sus compañeros ante la patronal.

Según informa en su sitio web, Moño Azul cuenta con más de 2.500 hectáreas de tierras en la provincias de Río Negro y Neuquén, de las cuales aproximadamente mil están plantadas con frutales de pepita y carozo. Al finalizar el mes de marzo, la empresa anunció el cierre de su planta de frío en General Roca y despidió a unos treinta empleados, a los que les ofreció entre el 40% y el 60% de la indemnización que les correspondía por ley.

Pero la situación de la planta de frío puede parecer insignificante si se observa toda la película. “Solo en General Roca hubo 300 despedidos del sector del empaque. En valle medio cerraron otra planta y otros 300 más compañeros quedaron en la calle. Y hay otra planta de empaque con más de 500 trabajadores a punto de cerrar sus puertas”, cuenta el delegado de Moño Azul, al detallar el sombrío panorama que se avecina para el gremio de los empacadores.

Moño Azul

En picada

Los números que dejó el 2016 para el sector frutícola son alarmantes, producto de un combo formado por la baja de la productividad y la exportación y una política de apertura comercial sin control. Según un estudio realizado por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda, la producción de peras y manzanas (80% del mercado) fue la peor de los últimos diez años y un 15,5% menor al promedio de la última década, con una disminución del 20% de la producción respecto al año anterior, mientras que el resto de los competidores directos aumentaron un 5% su oferta en el mismo período.

En materia de exportaciones, se comerciaron un 9,6% menos de frutas. Pero el dato más relevante lo dan las importaciones: mientras en 2015 las compras al exterior fueron casi nulas, se importó más de 4.000 toneladas de frutas de carozos y pepitas durante 2016, sellando un crecimiento anual del 3.460%.

“Impofrut”

“Nosotros tenemos información de que Expofrut importa su propia producción desde Chile a un precio más barato”. Quien arroja semejante denuncia es Walter Vargas, empleado desde 1999 y delegado sindical desde hace cuatro años de la empresa que, siempre según su información, trae sus propias frutas del otro lado de la Cordillera para abaratar los costos de producción. “Desde el año pasado la apertura de importaciones se dio más fuerte”, sostiene.

Los empleados de Expofrut viven una situación similar a los de Moño Azul. Aunque en su sitio web oficial se anuncia como la empresa líder en producción, empaque y comercialización de frutas y hortalizas frescas de la Argentina, la multinacional sigue cerrando plantas para reducir el plantel de empleados al negociar retiros voluntarios no muy beneficiosos.

“La empresa está ofreciendo arreglos a escondidas al 50% de la indemnización a los compañeros que se quieran retirar. Son negociaciones personales. Hay una política de achicar y vemos que esto sigue para mal”, explica Vargas. Y agrega: “Desde 2014 en todo el valle despidieron entre 4.000 y 5.000 trabajadores del empaque y de la chacra. Entre noviembre y diciembre del año pasado despidieron personal administrativo. Ahí no hubo arreglo, fueron despidos al 100%”.

Expofrut es un gigante del sector agroexportador, concentra el 24% las exportaciones de frutas y hortalizas frescas del país. Cuenta con alrededor de 20.000 hectá- reas, de las cuales cerca de 4.000 están actualmente en producción, y más de 20 establecimientos utilizados principalmente para empaque y enfriado de frutas frescas, distribuidos principalmente en las provincias de Río Negro, Cuyo y el NOA, totalizando más de 220.000 metros cuadrados cubiertos. Además emplea alrededor de 1.700 personas mensualmente, llegando en los meses de temporada a casi 6 mil, y comercializa alrededor del 90% de su producción a mercados como la Unión Europea, Escandinavia, Estados Unidos, Canadá, Países Árabes, Rusia, Polonia, Croacia, Hong Kong, India, México, Ucrania, Turquía, Libia y el Mercosur.

Con todo y todos en contra

Hay otro aspecto en el que los dos delegados comparten una mirada: En dejar en evidencia el nefasto rol que jugó el Sindicato de Obreros Empacadores de Frutas de Río Negro y Neuquén (Soefrnyn), hoy conducido por Rubén López, hombre del entorno del gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, y quien acaba de renunciar a su banca de legislador provincial tras ser procesado por los delitos de abuso sexual, lesiones y amenazas contra una chica de 19 años.

“Ante todo esta situación el gremio no salió a decir nada. Hay una complicidad entre el sindicato y las empresas. No hablaron ni con la prensa. Por algo el secretario general de la fruta es la mano derecha del gobernador”, se resigna Estrada, ante la ausencia de la dirigencia del Soefrnyn en el conflicto laboral, en el que están en juego miles de puestos de trabajo.

“El sindicato de la fruta nunca se mete. Trabaja para el lado empresarial, nunca para los trabajadores”. Sindicato, empresa y Gobierno, son todos uno. Juegan todos en contra de los trabajadores, remata Vargas, en la misma línea que su par de Moño Azul.

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