[Editorial] El Blindaje

Publicada en [R]umbo N°20

Allá por el 2001, previo al colapso definitivo de la Alianza, el Gobierno de Fernando De la Rúa ensayó una receta económica a través de su súper Ministro de Economía, Jose Luis Machinea, antecesor del viejo y conocido Domingo Cavallo. La receta venía más de arriba, bien del norte, desde donde todo realmente se decidía hacía varias décadas ya.

La Real Academia Española define blindaje como “proteger exteriormente con diversos materiales, principalmente metal, distintas cosas o lugares de los efectos de las balas, fuego, etcétera”. En este caso, la diferencia básica es que reemplazaron el metal por dólares y medios de comunicación y las cosas o lugares serían, más precisamente, la economía real, que se desplomaba, y el pueblo argentino, que sufría las mentiras de un país que estaba fundido.

Los organismos internacionales digitaban la política económica, el inoperante gobierno de De la Rúa la ejecutaba y los medios encubrían sus efectos reales. Ese blindaje supuso, por orden del FMI, un achicamiento del Estado, un fuerte ajuste en el gasto público, la reducción en los haberes jubilatorios (ejecutado por la actual Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich) y otras políticas sobrecargadas de insensibilidad social.

Esto, era obvio, no funcionó. El Gobierno cambió a Machinea por Cavallo, cambiaron el Blindaje por el Mega Canje, esta nueva operación mágica tampoco cambió la situación, vino el corralito, el estallido de diciembre, el pueblo en las calles, la represión, los muertos, el helicóptero y sabemos cómo siguió la historia.

Entramos en la recta final de cara a las elecciones de octubre. La única coincidencia entre todos los actores políticos es que esta elección supone un plebiscito al gobierno de Mauricio Macri. El único que no quiere que la elección sea ese plebiscito, es el propio Gobierno. Son varios los funcionarios que adelantaron que, si ganan en octubre, profundizarán el plan económico macrista.

Editorial

Los medios de comunicación empezaron a operar y blindan al Gobierno para evitarle algunos golpes antes de las elecciones. En estas últimas semanas abandonaron los matices en la relación y cedieron todas sus armas al plan de blindaje que el Gobierno necesita para llegar a las PASO sin sobresaltos. No tienen necesidad de hacer movimientos bruscos. Como ellos dicen, el país era una boca infectada que necesitaba urgente y sin anestesia tratamiento. Sacaron la primera muela y si en octubre ganan van por la segunda.

Se trata de tener claridad en las prioridades, grandeza en el quehacer político e inteligencia para derrotar a todo el establishment junto, condensado en una lista. Se trata de romper ese blindaje mediático que nos dice que todas las masivas movilizaciones fueron para esmerilar a Macri. El blindaje que busca obviar las demandas, los derechos perdidos o recortados, los cientos de miles de trabajadores y trabajadoras que están en la calle, los dos millones de nuevos pobres , el deterioro de nuestra calidad de vida o, incluso, las mujeres que los hombres matan todos los días.

Parece quedar lejos ese 2001, aquella realidad es distinta a la actual, dormíamos sobre un colchón de humo que se llamaba convertibilidad, hoy aún tenemos un colchón real que a algunos nos aguanta pero que día a día se va venciendo. Octubre es inminente y puede ser decisivo. El blindaje empezó a confeccionarse y es nuestra tarea dejar diferencias de segundo orden y construir una opción lo suficientemente potente que muestre que no están blindando globos de colores sino más hambre y más miseria.

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