[Editorial] Un tiro a la democracia

Publicada en [R]umbo N°25

En la madrugada del jueves 7 de diciembre la justicia federal tomó nuevamente una decisión que avasalla y viola el funcionamiento de nuestra democracia y el Estado de derecho. El juez Claudio Bonadio dictó prisión preventiva para ex funcionarios del gobierno kirchnerista, como Carlos Zannini y Héctor Timerman, y para dirigentes sociales como Luis D´elia y Fernando Esteche. El paquete incluyó los procesamientos del diputado Andrés Larroque y del ex secretario presidencial y ex jefe de los servicios de inteligencia, Oscar Parrilli. El combo cerraba con la más impactante de sus órdenes: el pedido de desafuero de la senadora y ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, para su posterior detención. Toda una embestida judicial teñida de intencionalidad política, escudada en una causa que tramita baja la carátula de “traición a la patria”, iniciada por el memorándum de entendimiento firmado con Irán que buscaba poder tomar declaración indagatoria a los sospechosos de la voladura de la AMIA, el 18 de julio de 1994.

El procedimiento para avanzar en un acuerdo para interrogar a funcionarios iraníes fue discutido y aprobado por el Congreso de la Nación en 2013. La causa AMIA acumula 23 años de impunidad y encubrimiento, sin avances, sin claridad de lo que pasó y de quiénes fueron los autores del atentado que se cobró 85 vidas y dejó 300 heridos. El memorándum buscaba encontrar un mecanismo para poder hacer mover una causa que dormía el sueño de los justos en la fiscalía especial que comandaba el fallecido Alberto Nisman. Así lo entendió el Poder Ejecutivo y la mayoría del Legislativo.

Entre el Gobierno nacional y un poderoso sector del Poder Judicial han construido un marco de revanchismo para terminar con opositores políticos, organizaciones sociales y sindicales y derechos conquistados en los últimos años. Van por todo. Fueron por el 2 x 1 para represores y torturadores; fueron por Santiago y Rafita; fueron y van por los jubilados, por los trabajadores, por los comunicadores opositores, por los desocupados, por las empresas del Estado, por los estudiantes, por los pequeños comerciantes. Por toda la simbología que hable de un país distinto.

La situación que estamos viviendo nos obliga a alzar la voz a todos aquellos que queremos seguir viviendo en un marco de plenos derechos democráticos. No podemos permitir la persecución y el atropello que están promoviendo el gobierno macrista y la justicia federal, motivados por los intereses del gran empresariado nacional y extranjero. Ya no se trata de si se estaba a favor o en contra del gobierno anterior: se trata de estar a favor o en contra de la defensa de nuestra democracia.

Compartí este post: