Educación para adultos, un sistema excluyente y en proceso de ajuste

De los porteños mayores de 25 años, el 25% no terminó el secundario. En los barrios de sur, la estadística sube al 40%. Sin embargo, el Gobierno de Larreta cerró el plan Fines y avanza con el vaciamiento. Su “reforma” trae precarización de títulos y de condiciones educativas.

Por Melina Ons

Publicada en [R]umbo N°27

“En la Ciudad de Buenos Aires, los ‘ni-ni’ (ni estudian ni trabajan) representan el 10,1% de los jóvenes”. La afirmación es de Fernando Pereyra, Director general de Políticas de Juventud porteño. La dijo en una nota reciente del diario La Nación en la que habló sobre las dificultades que tienen los jóvenes para acceder a su primer empleo. En la misma nota, el funcionario confiesa que “no se puede unir la oferta con la demanda (de trabajo) porque lamentablemente los jóvenes no están preparados”.

Una sentencia muy al estilo PRO: diagnostica una problemática preocupante sin asumir que las causas podrían encontrarse en las políticas de su propio gobierno. Las que viene desarrollando hace casi 11 años en el distrito más rico del país y que hoy se profundizan con el apoyo del Gobierno nacional de Cambiemos. En este caso, esa problemática es la política educativa que excluye del sistema a miles de jóvenes, adultos y adultas en todos los niveles.

El 25% de la población porteña mayor de 25 años no tiene el secundario completo. Una situación que (adivinen!) empeora en las comunas del sur: en promedio, entre las comunas 4, 8 y 9 asciende al 45%. Además, al dato del 10% de los “ni-ni” que cita el funcionario, en el distrito había, al Censo de 2010, más de 12 mil personas mayores de 10 años analfabetas y 73 mil mayores de 25 años que no habían terminado la primaria.

La política educativa del Ministerio de Educación de la Ciudad, lejos de atender a esta problemática, parece estar empecinada en reforzarla. La exclusión de las y los adultos y jóvenes de la educación formal se agrava cada vez más. La Ciudad avanza en la misma línea que la provincia de Buenos Aires, donde este año se cerraron todos los bachilleratos de adultos, dejando a ciudades enteras sin oferta de educación media para esta población.

En la Ciudad, el propio Horacio Rodríguez Larreta anunció a comienzos de año el cierre del Plan Fines y de los Institutos de Formación Docente. Estos últimos, con la excusa de convertirlos en el pomposo proyecto de la UniCABA, ampliamente rechazado por toda la comunidad educativa y que lejos está de resolver las principales urgencias del distrito.

Hace muchos años que las organizaciones venimos padeciendo las acciones del Gobierno que limitan el acceso a la educación para los sectores populares. Hemos tomado el asunto en nuestras manos y creado experiencias en todos los niveles educativos. Experiencias que además proponen un tipo de educación diferente: inclusiva, participativa y democrática. Pero estas también son atacadas por el Gobierno local, que no educa ni deja educar. No reconocen a muchos de los bachilleratos populares que se encuentran actualmente funcionando; niegan financiamiento integral a quienes ya pertenecen a la educación formal de adultos; no brindan equipamiento ni permiten la ampliación de las plantas docentes, mientras las matrículas no paran de crecer por sus propias deficiencias. A esto se suma el reciente anuncio de un nuevo proyecto de reforma, que quitaría la validez nacional a los títulos de todas las ofertas educativas contempladas en la Dirección de Adultos y Adolescentes. Tras el ya trillado discurso oficial de “reforma” se esconde la precarización de los títulos y de las condiciones de educación para adultos y jóvenes.

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