El ajuste europeo, Cataluña y la crisis interna:el triple desafió de Sánchez

El PSOE volvió al gobierno español tras la ruidosa salida de Rajoy. Sin mayoría parlamentaria, el nuevo presidente deberá tender puentes con otros sectores para gestar gobernabilidad. Europa reclama achique del déficit sobre una comunidad que lleva años de sufrimiento

Por Martín Caballero

Publicada en [R]umbo N°29

Luego de la primera moción de censura exitosa en la historia reciente del país, Pedro Sánchez se apresta a conducir los destinos de España. Con voluntad de ocupar el Palacio de gobierno hasta 2020, el nuevo gobierno tendrá que desarrollar su política frente a una oposición fuerte y con alianzas heterogéneas o circunstanciales. Y sin descuidar su frente externo.

Sánchez encuentra el desafío de gobernar con una composición minoritaria en el Congreso. Su partido, el histórico Partido Socialista Obrero Español (PSOE), cuenta nada más que con 84 escaños de una cámara de 350 diputados y diputadas. Será difícil pero necesario lograr acuerdos heterogéneos para sostener la mayoría que logró expulsar a Mariano Rajoy. De lo contrario el Partido Popular (PP) y Ciudadanos no tendrán mayor dificultad para trabar cualquier iniciativa.

La economía española será uno de los principales retos. En un episodio que sin duda marcará la dinámica política, el PP comenzó a abrir fuego. A través del Senado, donde ostentan una fuerte mayoría, y a partir de enmiendas a los presupuestos que habían presentado hace menos de un mes, recortaron 31 millones de euros que eran destinados a obras en el País Vasco. No quedó otra opción para el PSOE, aliado con el Partido Nacionalista Vasco (PNV), que respaldar los presupuestos tal y como habían sido presentados, aunque sin poder revertir los cambios. El Gobierno lamentó que no expresaran su voluntad, pero llamó a aprobarlos por “responsabilidad política”.

Con la intención de contener las expectativas y con la necesidad de poner en marcha las partidas, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, apuntó a los presupuestos de 2019 para revertir los recortes del PP, luchar contra la desigualdad y promover un crecimiento equitativo.

CONTRAMARCHA.

Los grandes frentes que el PSOE busca batallar con sus aliados son las modificaciones a la reforma laboral, los aumentos de pensiones y el financiamiento autonómico. Todas medidas que pretenden revertir la situación de una España que recupera niveles de empleo (a través de la precarización laboral) pero que sigue encontrando fuertes dificultades para bajar los niveles de desigualdad.

En el país que recibe Sánchez las tasas de paro e inactividad están cayendo y se encuentran en un 16,7%. Pero su desigualdad se encuentra entre las peores de la Eurozona. El 20% que más gana consigue 6,6 veces lo que el 20% que menos recursos obtiene. A la vez un informe del gobierno europeo expone a España como uno de los países donde menos recursos se destinan a las prestaciones sociales.

AJUSTE A LA EUROPEA.

El frente externo tampoco parece sencillo. Si bien los ministros de Finanzas y de Economía de la Eurozona le han dado una buena recibida a la ministra española, siguen llamando la atención sobre la necesidad de un ajuste estructural más importante para 2019. Para la Comisión Europea, España está cumpliendo en “términos generales” el Pacto de Estabilidad y Crecimiento con un déficit público por debajo del 3% pero lejos del 2,2% pautado. Advierten los voceros de la comisión que los cambios necesarios deberán ser “significativos” para cumplir los objetivos fiscales.

Fortalecer a España como un actor fuerte en la Eurozona parece ser también uno de los objetivos de Sánchez. Lejos de los planteos escépticos, el mandatario tiene una apretada agenda de reuniones para abordar los temas más complicados de Europa: la reforma de la Unión Europea (UE) y la crisis migratoria.

Las citas con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel, servirán para trabajar de cara a la cumbre europea del 28 y 29 de junio, donde se tratará, entre otras cosas, el presupuesto de la UE para los próximos siete años. Cita clave para un gobierno que se propone recuperar y consolidar los derechos sociales y el Estado de bienestar. Al igual que Francia, España necesita de una Europa que no asfixie con políticas duras de austeridad fiscal.

Por otro lado, Sánchez pretende impulsar una política migratoria que reestablezca los vínculos entre Estados que hoy carecen de una coordinación para enfrentar la crisis humana que se agudiza. Haber recibido 629 migrantes que fueron rechazados en Italia y Malta es su primer hito en este camino.

TENSO ACERCAMIENTO.

Pedro Sánchez parece moverse con cautela con el conflicto Cataluña. Su primera acción para “normalizar” las relaciones fue destrabar las cuentas catalanas que se encontraban fiscalizadas por el Gobierno español. También se ha comunicado telefónicamente con Quim Torra, el actual presidente de la Generalitat, para mostrar la voluntad de reunirse.Las relaciones entre la Moncloa y el Gobierno catalán no serán sencillas. Los votos del partido de Puigdemont, ex presidente y líder perseguido, sirvieron para la censura de Rajoy pero no son garantía de gobierno. Todavía resta definir qué rol jugará el nuevo Ejecutivo español en el proceso judicial que sostiene la detención de numerosos líderes políticos del proceso independentista.

Torra llamó la atención al Gobierno a través de Twitter, cuando trascendió que la charla telefónica se enmarca en un plan de reuniones que Sánchez pretende tener con los presidentes de las comunidades autónomas. “La relación entre Cataluña y el Estado español tiene que ser bilateral, de gobierno a gobierno. Si el gobierno del PSOE considera que no es urgente reunirnos y nos sitúa en el paquete de las comunidades autónomas, significa que no ha entendido nada de nada”, sentenció.

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