El fin de una era y el inicio de la Cuarta Transformación

El triunfo de López Obrador marca un hito en la historia mexicana. Ya inició contactos con Trump para fijar la nueva relación con los Estados Unidos. Ferrocarriles, turismo y baja de impuestos para reactivar la economía y frenar la ola migratoria.

Por Martín Caballero

Publicada en [R]umbo N°30

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha comenzado virtualmente su mandato. Si bien tomará formalmente el poder el 1 de diciembre, el presidente electo de México ya participa en distintas reuniones con su equipo de transición. Una de las más importantes tuvo lugar el 13 de julio en la Ciudad de México donde AMLO, el mandatario saliente, Enrique Peña Nieto, y sus equipos se reunieron con Mike Pompeo, secretario de Estado de los Estados Unidos y la delegación que lo acompañaba.

Con esta reunión, en la que entregó una carta dirigida a Donald Trump, el futuro presidente busca avanzar en “áreas de entendimiento” con su vecino del norte. Los principales ejes son el comercio, la migración, el desarrollo y la seguridad. El contexto de las relaciones bilaterales está marcado por la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por su sigla en inglés) y las agresivas políticas anti migratorias estadounidenses, cuya máxima expresión son los niños y niñas que se encuentran separados de sus familias.

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MI AMIGO DONALD.

“Me anima el hecho de que ambos sabemos cumplir lo que decimos. Conseguimos poner a nuestros votantes y ciudadanos al centro y desplazar al establishment o régimen predominante. Todo está dispuesto para iniciar una nueva etapa en la relación de nuestras sociedades, sobre la base de la cooperación y la prosperidad”. Estas son las palabras con las que López Obrador evade una confrontación directa y busca resaltar las similitudes entre ambos, a pesar de sus claras diferencias.

Trump ha decidido responder con elogios y presiones. Si bien se ha referido a AMLO como una “persona estupenda”, ha amenazado también con “elegir un camino muy distinto” si México no se apura a renegociar el NAFTA, para lo que Obrador ya tiene designado a Jesús Seade. Temporalmente fuera de escena parece quedar el discurso xenófobo del mandatario estadounidense, que ahora incluso ha destacado que preferiría incluso realizar un acuerdo bilateral con México en vez de renovar el tratado firmado en 1991.

La propuesta del líder de Morena consiste en impulsar un plan de desarrollo económico para evitar la migración por necesidad económica y reforzar la seguridad para evitar el tráfico de mercancías, armas y drogas ilegales. Busca incluir en el plan a los países de Centroamérica, de donde también provienen muchos migrantes que buscan llegar a los Estados Unidos, con la premisa de que cada uno lo haga “de acuerdo a la dimensión de su economía”. El Salvador, Guatemala y República Dominicana son algunos de los países donde esta tendencia migratoria es más profunda.

Este plan de desarrollo económico tendrá como pilares la reactivación del turismo, con la creación de un tren de alta velocidad que conecte las zonas arqueológicas más relevantes con las playas del Caribe. También prevé la construcción de un corredor comercial en el Istmo de Tehuantepec que cruzará de la costa del Pacífico a la costa Atlántica que contará con una línea ferroviaria para el transporte de contenedores.

Por último, AMLO planea crear una zona franca a lo largo de los 3.180 kilómetros de su frontera con los Estados Unidos para promover “la inversión, el desarrollo productivo y tecnológico, así como la creación de empleos”. Se reducirán los impuestos sobre la renta, sobre el valor agregado y los que pesan sobre distintos combustibles y se aumentará al doble el salario mínimo para evitar la migración en búsqueda de mejores oportunidades laborales.

EN TRANSICIÓN.

Puertas para adentro el cambio político se comienza a preparar. Con sus equipos de transición, AMLO se dedica a fundirse virtualmente en el gobierno sin generar sobresaltos en un proceso que durará 152 días en total. “Vengo con ánimos de conciliación, en busca de una transición ordenada para beneficio de todos”, fueron las palabras del presidente electo previo a reunirse con Peña Nieto. Ya en su discurso de victoria reconoció su rol: “Su comportamiento fue muy diferente al trato que nos dieron los pasados titulares del Poder Ejecutivo”.

Otros apoyos que ha cosechado el presidente electo es el de los empresarios. Además de haber recibido cartas de felicitaciones por parte de Carlos Slim y Germán Larrea, poderosos magnates de México, López Obrador ha realizado varias reuniones con distintos grupos dónde dio garantías para las inversiones. El discurso parece ser aceptado por los sectores empresariales y el peso mexicano se revaluó frente al dólar en julio.

NUEVA HEGEMONÍA.

En lo que respecta a sus alianzas electorales Morena, el partido de López Obrador, ha disputado las elecciones junto al partido Encuentro Social, asociado a la derecha evangélica, cuyo principal referente afirma, entre otras cosas, que el matrimonio igualitario es una moda. Este partido ha logrado aumentar notablemente sus bancas en el Congreso, pasando de tener diez diputados a 55, además de siete senadores. Además ha obtenido la gobernación del estado de Morelos.

Si bien desde este partido buscan avanzar en consultas sobre los derechos recientemente adquiridos por el movimiento de mujeres, perdió su registro en las últimas elecciones por no alcanzar el 3% de votos a nivel nacional. A raíz de esto, los nuevos legisladores no podrán conformar un bloque parlamentario, teniendo que optar entre ser independientes o adherirse al bloque de Morena, opción que han declarado tomar.

Sin embargo, la verdadera potencia del nuevo gobierno estará dada por el espacio que López Obrador fundó en el 2011 como Asociación Civil y que, a partir del 2014, se transformaría en partido político. Morena ha obtenido cuatro de las nueve gobernaciones en disputa, incluyendo la Ciudad de México. También contará, si no hay cambios en el escrutinio definitivo, con 55 senadores y 191 diputados que, junto con su coalición, le entregarán una importante mayoría en el Congreso.

Para el desarrollo social y económico contempla entre otras cosas una fuerte inversión en infraestructura, la reestructuración del sector petrolero y el fomento a las energías renovables, además del aumento del salario mínimo y la pensiones. El objetivo es lograrlo sin recurrir a la creación de nuevos impuestos o al aumento de los existentes. También pondrá en marcha un plan de austeridad, basado en el recorte de su salario y de altos funcionarios y la limitación de contratos de asesores.

El proceso iniciado en México parece desenvolverse con prisa. Quienes gobernarán el próximo sexenio han prometido llevar adelante la Cuarta Gran Transformación del país luego de la Independencia, la Reforma y la Revolución. Habiendo barrido con los partidos tradicionales, hoy sumidos en una profunda crisis, y con más de treinta millones de votos de respaldo, el futuro que se asoma dependerá de las propias contradicciones del gobierno y su relación con un mundo cada vez más complejo.

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