El giro infinito de Chile

Sebastián Piñera se impuso en el ballotage y vuelve a la presidencia del país trasandino. Se impuso al candidato de Bachelet, que quedó lejos. Los vaivenes de derecha a izquierda se consolidad en ese país.

Publicada en [R]umbo N°25

Con el 54,5 por ciento de los votos, Sebastián Piñera ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales tras imponerse por un amplio margen al candidato oficialista de la Nueva Mayoría, Alejandro Guillier, que alcanzó un 45,5 por ciento. A pesar de los bajos números que obtuvo en la primera vuelta, el millonario empresario logró una victoria contundente que dejó a su poco carismático rival sin posibilidad de réplicas.

Con la victoria del empresario chileno se fortalece el giro a la derecha en la región. A diferencia de su primer mandato, el trasandino tendrá más socios en esta ocasión. Mauricio Macri, con quien tiene una amistad que antecede a sus trayectorias políticas, será su principal aliado para profundizar el libre comercio en la región. Por lo menos, eso anticipó el presidente argentino en su mensaje de aliento durante la campaña hacia el ballotage chileno.

Al finalizar su primera presidencia en 2014, Piñera había afirmado que no volvería a postularse a la presidencia, pero la lógica de alternancia que caracteriza los últimos años el sistema político chileno lo impulsó nuevamente a ocupar ese lugar. Aun así, en esta ocasión tuvo que hacer un esfuerzo mayor para captar el electorado vacante que dejó José Antonio Kast, de la extrema derecha, que había obtenido el 8 por ciento de los sufragios en la primera vuelta. Además, para captar el electorado liberado por el abstencionismo de la izquierda, el candidato de Chile Vamos dio un giro en algunos temas de su programa y prometió avanzar en la gratuidad de la educación técnico profesional.

LA SUMA FINAL.

Piñera obtuvo un magro 36 por ciento en la primera vuelta, muy lejos de sus expectativas iniciales. ¿De dónde salieron los 18 puntos restantes? En forma lineal, se especula, se trasladaron los votos de la derecha que en primera instancia fueron a José Antonio Kast. Los restantes llegaron de un quiebre político crucial: en las estimaciones políticas que hacen en Chile creen que, más allá del pedido del partido y de su candidata presidencial, Carolina Goic, gran parte del 6% que había obtenido la Democracia Cristiana fueron para el ex presidente.

La escalada de Guillier, el candidato bendecido por la presidente Michelle Bachelet, era utópica y la utopía no se logró. Arrancó de un piso muy bajo, 22 por ciento en la primera vuelta. En seguida obtuvo el apoyo de Marco Enríquez Ominami –un 6% en la primera vuelta- y una porción de los votos de la Democracia Cristiana. Pero lo que no pudo capitalizar fue la totalidad de los votos que Beatriz Sánchez Muñoz sumó el 19 de noviembre. La candidata del Frente Amplio quedó a dos puntos de dar el batacazo y meterse en el ballotage. Si Guillier hubiera sumado enteros esos 20 puntos el sueño de continuidad de Bachelet hubiese estado cerca. Pero quedó lejos. Bien lejos.

Compartí este post: