“El mensaje de la mano dura genera las condiciones para desbordarse hacia la ilegalidad”

El coordinador del equipo de Seguridad y Violencia Institucional del CELS sostiene que “existe un claro intento de disciplinar el ejercicio de la protesta” y le preocupa el alineamiento con la agenda de los Estados Unidos.

Entrevista a Manuel Tufró

Por Nicolás Moretti

Publicada en [R]umbo N°22

¿Estamos frente a una escalada de hechos represivos e ilegales?

Para nosotros hay una escalada represiva en lo respectivo a la gestión del conflicto, desde ya. Fundamentalmente con lo que tiene que ver con la protesta social y con el trabajo de las fuerzas policiales en la calle, en el que vemos un gran endurecimiento que se expresa con las detenciones, demoras, pedidos de identificación, algo que es muy difícil de medir estadísticamente porque a veces ni siquiera son detenciones registradas.

¿Hay un registro estadístico de esa escalada?

En cuanto a las estadísticas no vemos reflejado un cambio cualitativo en lo que respecta a la letalidad policial, la cantidad de personas muertas por la policía, entre 2016 y los primeros tres meses de este año. Podemos hablar de un endurecimiento, no solo por las denuncias que venimos recibiendo, sino también por algunas decisiones políticas claramente orientadas a ampliar facultades policiales. Si eso es legal o ilegal, a nosotros nos parece que darle un mensaje a las fuerzas de seguridad de que tiene que actuar de forma más dura es siempre algo que genera las condiciones para desbordarse hacia la ilegalidad.

¿Pero esa ilegalidad está avalada por el Gobierno?

El Gobierno intenta que no sea ilegal, por eso el intento del protocolo de requisas del año pasado, para que la Policía pueda requisar sin orden judicial con una norma que lo habilite, por ejemplo. Ese protocolo lo estamos litigando. Normas como esa son la puerta de entrada a otras prácticas manifiestamente ilegales como por ejemplo lo que pasó con Iván y Ezequiel en la 21-24.

Pensando en una comparación con la gestión anterior y con sus paradigmas de seguridad, ¿Existe un retroceso del poder político?

En relación con la gestión de Nilda Garré, claramente. Pero nosotros veíamos ya una regresión con la gestión de (Sergio) Berni y, en la provincia de Buenos Aires, durante todo el gobierno de (Daniel) Scioli. Hoy hay órdenes más claras para que la policía sea más dura en la calle, una intensificación de políticas de seguridad que ya existían con Berni y con Scioli: operativos de saturación, de control poblacional, que significa parar gente de forma arbitraria.

¿Y dónde ve más notablemente un cambio de paradigma?

Para nosotros, en dos cuestiones. Uno es la visión geopolítica que afecta a las políticas de seguridad, donde hay un alineamiento muy fuerte con Estados Unidos que mete en la agenda de manera muy fuerte el tema del narcotráfico y del terrorismo, tema para el cual entendemos que no hay ningún diagnóstico que indique que tenga que ser un tema central. Y el otro cambio es el abordaje del conflicto social.

Circula desde hace tiempo la idea sumar a las Fuerzas Armadas a tareas de seguridad interior, con la excusa de esta agenda antiterrorista. ¿Qué posibilidades hay de que esto pase?

Hasta ahora hubo una correlación de fuerzas internas al Gobierno y también de sectores que están por afuera, que consiguió poner cierto coto a esos avances. De todos modos, es claro que hay otros sectores que están traccionando eso, que están en el Ministerio de Defensa, donde también hay posiciones encontradas, porque algunos militares ven la posibilidad de volver a tener relevancia política y presupuestaria.

¿Pero puede prosperar?

Existe una puja que va a continuar, cada tanto se vuelve a plantear la cuestión. Hace poco salió un artículo que decía que se estudiaba modificar el decreto reglamentario de la Ley de Defensa para definir a una amenaza exterior. Son globos de ensayo que se tiran para ver qué reacción hay.

En la marcha por el mes de la desaparición de Santiago Maldonado hubo una durísima represión. ¿Qué responsabilidades tienen las fuerzas de seguridad?

Hubo situaciones muy extrañas en la misma marcha, en el ataque en la mutual de Gendarmería, en donde tiran piedras a dos cuadras de una comisaría y se van sin que nadie los agarre. No sabría decirte si hubo una planificación de inteligencia para que estas cosas ocurran, más allá de las sensaciones propias. Lo que sí existe es un claro intento de disciplinar al ejercicio de la protesta y de la prensa.

¿A través de qué instrumento?

Mediante la figura legal de “intimidación pública”. Es otro de los mensajes intimidatorios al interior de la práctica de la protesta social, que implica una limitación del derecho a la protesta. Este tipo penal es uno de esos mensajes. No es nuevo, pero se había usado muy poco y este año se usó alrededor de 50 veces.

¿Y cuál es ese mensaje?

El mensaje es el siguiente: esto es un delito, uno mucho más grave que lo se venía considerando. Es un delito federal, tiene una expectativa de pena mucho más alta, y además no aplica a las situaciones que se ven en las protestas. Claramente es un mensaje disciplinador para desalentar la protesta.

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