El poster hoy

Por Darío Gannio (*)

Publicada en [R]umbo N°28

A partir de ahora, el Gobierno apretará el acelerador en la búsqueda del modelo macrista, que es bastante parecido a lo que el FMI quiere de los emergentes bien educados. Un modelo con una clase media achatada y un sector exportador más pujante, sea de la actividad que el mundo le requiera.

Para eso, la depreciación de la moneda, las reformas que en la teoría tientan a los empresarios a llegar al país, el desamparo de los que no pudieron aportar lo suficiente para jubilarse porque tuvieron trabajos informales toda su vida y una mayor apertura son necesarios según la retórica del PRO, que va en sintonía con lo que Christine Lagarde recita.

En las facultades de economía del mundo se estudia el fracaso de ese organismo multilateral, principalmente por el caso argentino que terminó en estallido. Ese matrimonio se repasa con detalle porque era ese organismo el que mencionaba a nuestro país como el “poster boy”, o el alumno ejemplar. Por eso, cuando el FMI admite que el Consenso de Washington no tuvo el éxito deseado, en realidad se autoexige que sea más cuidadoso a la hora de pedir, en este siglo, exactamente lo mismo que pedía en el pasado.

Temer aplica un ajuste severo en Brasil sin tener que ir a lecciones. En Argentina, Cambiemos tiene al FMI cuidándole las espaldas con mucha plata que, probablemente, se termine yendo en fuga de dólares.

Con 100 mil millones de dólares de deuda tomados en menos de tres años, el Gobierno de los slogans que no se cumplen (según dijo la agencia internacional Bloomberg) no tendrá excusas para no realizar los cambios que propone. Cambios que ya tienen el nombre de los ganadores (pocos, pero ganadores posta) y los perdedores.

(*) Economista y periodista.

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