El Senado y los gobernadores, el duro escollo del aborto en el Congreso

Por Noelia Barral Grigera

Publicada en [R]umbo N°26

Con el debate por la despenalización de la interrupción del embarazo ya instalado en la calle y el Congreso, una de las incógnitas que aparecen en el horizonte pasa por la postura que podría adoptar, llegado el caso, el Senado de la Nación. Con tino, analistas y observadores marcan la fuerte institucional inescindible entre la Cámara alta y las provincias, lo que a la hora de los votos se traduce en una influencia muy fuerte de los gobernadores sobre las bancas.

En el Senado, es cierto, las cuestiones provinciales suelen pesar más que las llamadas nacionales -que muchas veces son apenas la expresión del área metropolitana de Buenos Aires-. Ese escenario, sumado a la fuerte influencia de la Iglesia Católica en la mayoría de las provincias, empuja a quienes siguen de cerca la discusión a pensar que el Senado podría terminar por hacer caer la posibilidad de una ley.

Sin embargo, el nivel de discusión instalado ya está operando no solo sobre los diputados sino también sobre los senadores. El debate, que ganó las calles, las tapas de los diarios y las columnas de análisis, se encarriló en las últimas semanas en un intercambio de argumentos que despertaron la atención en el Senado. Se sumó a eso un dato político que para los entendidos no pasó desapercibido: el jefe del bloque del PRO en esa Cámara, Humberto Schiavoni, se pronunció a favor de la despenalización.

Schiavoni, misionero, es además presidente a nivel nacional del PRO. Su postura pública reverberó al interior del bloque oficialista. Algunos de sus compañeros de bloque, marcados como indecisos hasta ese momento, comenzaron a inclinarse por la despenalización. De alguna manera, Schiavoni apareció como contrapeso de otra de las figuras importantes del bloque: el ex ministro de Educación y ganador en la provincia de Buenos Aires, Esteban Bullrich, que no sólo está en contra de la legalización del aborto sino que considera que los embriones son ciudadanos.

El escenario está abierto y falta todavía un trecho largo. La Cámara de Diputados dedicará al menos tres meses al debate antes de poder siquiera pensar en tratar el tema en el recinto. Recién entonces, y sólo si se aprueba allí, el tema llegará al Senado. Una Cámara que, por estos días, sigue la discusión desde lejos pero atenta. Y que no clausura a priori la posibilidad de que el aborto sea legal, seguro y gratuito en la Argentina.

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