Encontrarnos en la Resistencia

El fin de semana del 14 al 16 de octubre las mujeres se reúnen en la capital chaqueña. Esperan una asistencia masiva: unas 60 mil mujeres, lesbianas, trans y travestis de todo el país y Latinoamérica. Asambleas, talleres y la voluntad de crear, entre todas, una sola marea feminista.

Por Florencia Moragas

Publicada en [R]umbo N°23

Resistencia está a poco más de 900 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, se ubica al sudeste en el mapa chaqueño. Conocida en el país por El Impenetrable y su lucha contra el desmonte y los agro tóxicos que rocían a las comunidades originarias. Chaco es una provincia militarizada por ser un paso fronterizo importante y, recientemente, fue incorporada a la política de seguridad que la ministra Patricia Bullrich encaró contra el tráfico de drogas. Esta provincia del 14 al 16 de octubre, y en particular el Gran Resistencia con casi cuatrocientas mil personas, recibirá por segunda vez a mujeres, lesbianas, trans y travestis de todo el país y Latinoamérica. Allí llegamos con el Encuentro Nacional de Mujeres.

En lo que va del año, en Chaco se registran, de modo no oficial, cinco femicidios. 22 mujeres están desaparecidas, entre ellas el caso que más se resalta, el de Maira Benítez. Con 18 años, a Maira se la busca desde el 17 de diciembre, pero sólo la buscan sus familiares y el movimiento de mujeres, porque el fiscal Sergio Ríos subestimó desde el principio la desaparición y, por complicidad, se negó a emprender la búsqueda inmediata. Hoy la causa está en manos de otra fiscalía y tiene cinco imputados, pero ninguna noticia de Maira. Chaco, además, es una de las provincias como mayores índices de maternidad en adolescente. Unicef estima que cada cuatro partos uno es de una adolescente. Sabiendo, que hablar de adolescentes y embarazo supone en muchos casos hablar de abuso sexual.

Hace 19 años Resistencia recibió 10 mil mujeres en el vigé- simo tercer Encuentro Nacional de Mujeres, este año se espera más de 60 mil. Este dato da una buena foto del crecimiento que viene teniendo el movimiento, que no sólo crece en adhesión sino también en capacidad organizativa. Este año se suman dos talleres importantes: uno sobre la cultura de la violación y otro sobre los estereotipos asociados con la gordura y el sobrepeso.

En el Encuentro, de modo horizontal y rompiendo con la imposición de una democracia burguesa que nos impone el voto como salida a la pluralidad de planteos, todas tenemos la posibilidad de tomar la palabra y ser escuchadas. En cada uno de los talleres al que cada una elige ir, con la posibilidad de probar una y otra vez el espacio que le resulte convocante, no hay una voz más reconocida o autorizada que otra. Ser docente, investigadora, trabajadora de una fábrica, ama de casa, mantera, afrodescendiente, migrante, mapuche o primeriza, en el Encuentro, son aristas que entran en juego para generar mayor empatía y comprensión de nuestras múltiples opresiones.

Seguramente, en estos tres días, una ciudad que quizás no cuente con la capacidad material necesaria para albergarnos nos muestre hospitalidad, pero también nosotras mostraremos que el feminismo es otra cosa a la que muestran los medios hegemónicos. En ciudades chicas el encuentro se percibe más, nos encuentran más juntas, nos revitaliza. Así, en simultáneo a los talleres, en las plazas habrá reuniones, actividades militantes, culturales, para abrazar a todas y disfrutar el encuentro del modo que cada una quiere.

Por la tardecita del domingo, que se adelanta calurosa, nos empezaremos a encolumnar detrás de la comisión organizadora del Encuentro. Haremos de nuestras gargantas un solo grito y, de nuestros cuerpos, una sola marea feminista. El paisaje y el aire se cargarán de nuestras luchas históricas. Aborto legal para decidir; educación sexual integral; políticas públicas y no demagogia punitiva contra los femicidas y violadores; la aparición de todas las pibas que la trata, en complicidad con la policía, se llevan; por el reconocimiento del trabajo no pago; por las licencias que redistribuyan las tareas de cuidado; por el cupo laboral trans; porque la prostitución sigue siendo una imposición para las trans y travestis. Así la marcha del Encuentro recorrerá los puntos centrales de la ciudad, motorizada por toda la alegría de estar juntas y los desafíos que cada evento nos plantea, para encarar con desobediencia y el éxtasis de acuerparnos contra las violencias de un mercado voraz y patriarcal.

 
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