Expo empleo joven: precarización laboral cool

Los pasados 30 y 31 de mayo se realizó en el predio de la Rural la “Expo empleo joven”. El evento se realiza desde el año 2012, pero esta fue la primera vez que tuvo una repercusión tan grande. Más de tres mil jóvenes por hora hicieron cola durante los dos días. Doscientos mil pibes y pibas de Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires se acercaron al predio de La Rural con la esperanza de obtener uno de los diez mil puestos de trabajo prometidos por el gobierno.

Los jóvenes, que se acercaron con veinte copias de su CV y una combinación de ilusión y necesidad en la mochila, hicieron diez cuadras de cola para terminar ofreciendo su fuerza de trabajo a ofertas bastante poco tentadoras. Los stands ofrecían un abanico de opciones que oscilaban entre trabajos precarios como Mc Donalds, Mostaza, Wendys; trabajos con niveles de exigencia absurdos para pibes y pibas de menos de 25 años -como tener título de ingeniero industrial-; y folletería de universidades privadas a las que un bajísimo porcentaje de los asistentes pueden acceder.

El macrismo, negando la realidad, explicó que la alta convocatoria fue a causa de que “están todos buscando cambiar de trabajo” porque “la gente quiere progresar” y se congratula por el éxito del evento. Pero sabemos que el sector convocado es al que más fuerte le pega la precarización y la falta de empleo. Un estudio de CITRA arrojó que la tasa de desempleo en los jóvenes de 15 a 24 años creció del 19 al 24,6 (es decir, más de dos veces y media superior al promedio).
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Lejos de ser un éxito, la alta convocatoria es un síntoma de la falta de trabajo que generan las políticas económicas del macrismo. Se construyó una parafernalia del emprendedurismo en la que los jóvenes nos vemos obligados a participar porque “todo sirve”. Todo esto, enmarcado en una fachada del progreso y modernidad que esconde el objetivo de seguir garantizando la transferencia de ingresos a los sectores más concentrados a través de la flexibilización laboral.

En este ámbito, el presidente dio un discurso en el que puso el eje en la capacidad individual y el mérito por esfuerzo propio, valores pilares del modelo económico neoliberal que, mientras los instala en el sentido común, despliega una maquinaria que produce y reproduce desigualdad social. Básicamente, ofrecen con mucha soltura posibilidades falsas de ingresar a un sistema que nos excluye día a día.

Por todo esto es que se hace necesario discutir muy seriamente si esta situación es una excepcionalidad o si se está convirtiendo en la regla. Y lo cierto es que, lo que nos indican varios indicadores es que esta situación del empleo juvenil precarizado y mal pago se está convirtiendo en un bastión de las economías neoliberales contemporáneas. Por todo el mundo se ven crecer las tasas de desempleo y de informalidad para los jóvenes, situación a la que nuestro país no escapa.

Y es que, en un sistema que no encuentra salida a la crisis económica, se hace necesario ajustar por algún lado. Lo que se busca es que los jóvenes se vayan “acostumbrando” a una vida de gran exigencia laboral, baja retribución y liquidación de derechos básicos. Pero con un discurso cool y moderno que pareciera justificar esta explotación.

Lo indignante es proponernos a los jóvenes que seamos protagonistas y nos capacitemos, cuando es el mismo Estado el que fomenta la deserción a través de sus políticas educativas y desfinancia la educación pública. Nos piden que con nuestra voluntad resolvamos las necesidades que ellos no garantizan.

Se vuelve urgente, entonces, poner en agenda la situación de precarización que vivimos los jóvenes. Los acuerdos con Mc Donalds y los call centers y estos megaeventos destinados a una porción de jóvenes muy selecta pretenden allanar el camino de la flexibilización laboral y la explotación, aún más cruda, de la juventud en nuestro país.
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