Ir por todo

Mauricio Macri dio hoy en el CCK el discurso más claro y contundente desde que es presidente. Sin demasiadas vueltas, anunció un plan de reformas económicas, políticas e institucionales que el ejecutivo enviará al Congreso en las próximas semanas. Frente a la mayoría de los gobernadores y dirigentes empresarios, sindicales y políticos el presidente señaló tres ejes como los aspectos centrales a abordar por su gobierno: responsabilidad fiscal; promoción del empleo; y fortalecimiento de la república y la calidad institucional. Tres ejes para darle inicio a una política que tiene como eje estructurador llevar adelante un feroz ajuste sobre trabajadores, jubilados y estudiantes. Un plan que se llevará adelante con la complicidad del poder judicial, ya que el ultimo escollo logró sortearlo horas antes de arrancar su discurso, producto de la renuncia de la procuradora Gils Carbó, luego de casi dos años de permanente presión.

Las elecciones legislativas le dieron al gobierno la legitimidad que estaba buscando para poder llevar adelante un conjunto de medidas que el sector empresario y los organismos internacionales de crédito venían exigiendo. El ajustado balotaje del 2015 y el proceso de movilizaciones que hubo en el país no le permitieron al gobierno llevar adelante su programa económico. Hoy la situación cambió: el triunfo electoral, la dispersión opositora y un contexto de mejoría de algunos indicares económicos son el marco ideal para estas reformas. Las cuales tendrán tres objetivos fundamentales: bajar el déficit fiscal, generar beneficios impositivos y laborales para las empresas y un mayor control del aparato electoral. Para bajar el déficit vendrán recortes en jubilaciones, programas sociales y recursos de la administración pública. Para el círculo rojo flexibilización laboral y beneficios impositivos. Y para la “república” una ley electoral a la medida del gobierno.

El plan implicará un conjunto de leyes y decretos que chocan con la propia constitución nacional. Hay derechos conquistados y expuestos en la constitución que serán vulnerados por estos proyectos, el gobierno sabe que se vendrán amparos y presentaciones para que la justicia intervenga en este atropello. Por eso necesita que el poder judicial sea parte de este conjunto de reformas, que no ponga palos en la rueda. Es de un consenso unánime que hasta acá los tiempos judiciales van en sintonía con las necesidades políticas del gobierno. Ni el más oficialista de los analistas políticos lo niega. Solo queda, o quedaba, un escollo: la procuradora Gils Carbó, la cual hoy presentó su renuncia que se hará efectiva el 31 de diciembre de este año. Luego de presiones mediáticas, judiciales y políticas el gobierno logró correr a quien era una traba para lograr la hegemonía necesaria para su programa económico.

Hoy, Macri nos dijo las reformas que quiere impulsar para profundizar el ajuste y el saqueo. Ahora es tiempo que nosotros le digamos al gobierno que no estamos dispuestos a aceptar mansamente su programa de hambre, pobreza y desocupación. El pueblo argentino, sus organizaciones, su dirigencia política honesta y comprometida tiene que alzar la voz. Dar los debates que haya que dar de cara a la sociedad, sin esconderse, sin especular, sin hacer cálculos políticos o electorales. No se trata de modernización o republicanismo. Se trata de un proyecto político que representa a los sectores económicos mas concentrados de nuestro país y van por todos nuestros derechos. Ellos se juntaron, se organizaron, se prepararon y se aggiornaron para llevar adelante un programa económico que va a destruir el país. Nosotros hagamos lo mismo, pero para detenerlos y construir un país con soberanía, justicia e igualdad.

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