Juegos de guerra en el patio de atrás

El proceso de derechización y los golpes de Estado abrieron la ventana al aumento y profundización de la actividad militar norteamericana en la región, a través de ejercicios militares. Washington impone su agenda de defensa.

Por Martín Caballero

Publicada en [R]umbo N°25

El giro político que ha experimentado América Latina en los últimos años viene acompañado de una nueva configuración de las políticas de defensa. A partir de los diferentes golpes de Estado en Brasil y Honduras y desde la asunción de Mauricio Macri en Argentina la agenda militar norteamericana ganó lugar en el continente. A su vez, el ejército de los Estados Unidos, más específicamente su Comando Sur, fortalece su presencia desde el Caribe hasta el Estrecho de Magallanes.

Han perdido terreno los espacios como el Consejo de Defensa Suramericano de la UNASUR, herramienta pensada para unificar una visión común sobre los posibles conflictos. Por otro lado, han suscitado mayor interés para los nuevos gobernantes de Latinoamérica las hipótesis de conflicto planteadas desde Washington. Las mismas que hoy sostienen los gobiernos de Colombia, México y Perú.

La práctica de ejercicios militares conjuntos y la coordinación para la formación de cuadros militares, cuyo antecedente es la Escuela de las Américas, son claros ejemplos de una política que busca abandonar la identidad latinoamericana, forjada en los siglos XIX y XX más por defensa propia que por similitud cultural, para apoyar el desempeño de los Estados Unidos en el escenario internacional que plantean.

A mediados de junio se realizó el Tradewings 2017. Este ejercicio constaba de dos fases a desarrollarse en Barbados y Trinidad y Tobago, respectivamente. Contó con la participación de 18 naciones y alrededor de 2.500 militares. En las palabras de Kurt W. Tidd, almirante de la Marina al frente del Comando Sur, “el ejercicio ayuda a garantizar una asociación homogénea y, al adiestrarse en diversas disciplinas con militares de todo el mundo, garantiza una mejor respuesta ante las catástrofes naturales y las amenazas marítimas y terrestres, incluido el tráfico ilícito en la región crítica”.

Los paisajes insulares del Caribe contaron con escenarios de terremotos y crisis humanitarias pero también de combate al crimen organizado y el terrorismo. Por ejemplo, el contraataque frente a un grupo criminal fantasiosamente llamado “Grupo de Liberación Black Mumba”. Finalmente el evento culminó con un seminario entre los líderes de los distintos países para discutir justamente los asuntos de seguridad y defensa de la región.

Los ejercicios patrocinados por el Comando Sur fueron realizados a poco más de 1.000 metros de las costas de Venezuela, país considerado por los Estados Unidos como una amenaza a la seguridad nacional y un elemento desestabilizador de la región. El Gobierno venezolano no dudó en rechazar estas actividades y contextualizarlas en la gran serie de presiones que sufre el presidente Nicolás Maduro.

OBJETIVO: PATAGONIA.

Argentina todavía sostiene ocho años sin ejercicios en conjunto con las fuerzas armadas de los Estados Unidos, pero el Gobierno ya ha mostrado la decisión de retomarlos. Entre los ejercicios que el Ministerio de Defensa envió al Congreso para aprobar se encuentra el ejercicio “Cormoran”. Se trata de un ejercicio a realizar en conjunto con los marines en la Patagonia y el Mar Argentino, zona económica exclusiva del país.

Si bien la aprobación del ejercicio se estancó y vencieron sus plazos administrativos, no se descarta que no se realice durante 2018. Dentro del proyecto se especifica que las fuerzas norteamericanas se hospedarán y operarán en bases aeronavales argentinas de Bahía Blanca y Trelew. También se especifica el uso de tres aviones de guerra, uno de la Argentina y dos de la armada estadounidense.

Si bien el proyecto logró superar el Senado sin mayor dificultad, las senadoras Magdalena Odarda, de la Coalición Cívica-ARI, y María Inés Pilatti Vergara, del Frente para la Victoria, votaron en contra, señalando lo inoportuno del momento para avanzar con estos ejercicios, con un contexto de fuerte represión en la Patagonia, que desde el 7 de septiembre, cuando fue aprobado el proyecto en la Cámara alta, no ha hecho más que recrudecer.

Otros proyectos de participación en ejercicios patrocinados por el Comando Sur también han quedado en el tintero. Es el caso de la participación de la Argentina en el Panamax, ejercicio anual en el que se simula el ataque de un grupo terrorista al canal de Panamá o la participación en el Teamwork South 2017. Realizado en el sur de Chile, el ejercicio desarrolla hipótesis de conflicto tanto terrestre como submarino.

LOS GOLPISTAS.

Brasil y Honduras, ambos con gobiernos de origen golpista tampoco se quedan atrás. Juan Orlando Hernández, el presidente hondureño, invitó por tercer año consecutivo a fuerzas especiales del Comando Sur para que realicen ejercicios y capacitaciones en conjunto con las fuerzas de su país. A la vez, estas más de 300 tropas estarán destinadas a realizar ejercicios también con Belice, El Salvador y Guatemala.

Por su parte, el país gigante gobernado por Michel Temer ha realizado un ejercicio militar sin antecedentes en Latinoamérica. Se trata del AmazonLog 2017, que contó con la cooperación militar de las fuerzas armadas de los Estados Unidos, Brasil, Colombia y Perú. La ubicación elegida fue la triple frontera, en la ciudad de Tabatinga, Brasil, que limita con Santa Rosa (Perú) y Leticia (Colombia).

La mayoría de los ejercicios impulsados por el Comando Sur reconoce como objetivos el intercambio de experiencias y el desarrollo de conocimientos para intervenir en situaciones de ayuda humanitaria o combate contra el crimen trasnacional.

La novedad sin precedentes es que, para la realización de este ejercicio, se requirió instalar una base militar temporal que será ocupada por los países participantes.

Varios especialistas se han pronunciado con preocupación sobre estas maniobras ya que los antecedentes de la OTAN en Hungría mostraron que las bases resultaron más bien permanentes. A la vez, el ejército norteamericano tiene por primera vez la posibilidad de desarrollar maniobras en el Amazonas. Una zona ubicada a apenas 700 kilómetros de Venezuela.

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