La dama de hierro de Mauricio

La ministra de Seguridad, de fuertes lazos con la Embajada de Estados Unidos, es el brazo ejecutor de la política represiva del Gobierno. Mientras persigue twitteros, su plan de militarización de la Patagonia terminó con Maldonado muerto.

Por Facundo Denmon

Publicada en [R]umbo N°24

Pobreza cero. Unir a los argentinos. Terminar con el narcotráfico. De las tres promesas de campa- ña que alimentaron la campaña presidencial de Mauricio Macri, el gobierno de Cambiemos ha mostrado la voluntad de avanzar solamente en una: terminar con el narcotráfico. Para eso decidió designar como ministra de Seguridad a Patricia Bullrich. Una antigua militante montonera, devenida en menemista, luego cara visible del inhumano ajuste de la Alianza y, ahora, nuevamente oficialista con Cambiemos. Implacable para ejecutar políticas con gran rechazo, políticamente incorrecta y con una cualidad servil: fuerte con los débiles y débil con los fuertes.

Desde que comenzó su gestión cumplió un rol preponderante en el Gobierno. Un perfil alto en los momentos necesarios, reestructuración de las fuerzas de seguridad e inteligencia bajo el atento seguimiento de sus pares norteamericanos y un fuerte discurso persecutorio hacia todo aquel que infrinja la ley. Sin dudas, el Gobierno nacional acompaña estas políticas: el Ministerio de Seguridad tiene uno de los presupuestos más altos y ha aumentado un 25% de 2016 a 2017. Además, en los últimos dos años se han hecho grandes compras de nuevos armamentos y aeronaves para las fuerzas de seguridad.

PAN Y CIRCO.

Más allá de obsesiones discursivas o despliegues policíacos al estilo hollywoodense, los resultados tuvieron más de pequeñas incautaciones o arrestos menores que el avance del desarme de la red policial, política y criminal que sigue sosteniendo al narcotráfico en Argentina.

Lo que sí ha tenido resultados es la instalación desde el seno del Ministerio de un discurso xenófobo, discriminatorio y persecutorio hacia extranjeros y pobres, que logra penetrar en una parte de la sociedad.

A la falta de resultados, se la vence con tweets de autobombo. “¡GOLPE AL NARCOTRÁFICO! Incautamos 265 k. de cocaína en un control de ruta en Salta. 1 detenido. A fondo hacia una #ArgentinaSinNarcotráfico (sic)”. Frente a la inseguridad creciente -creció 10,1% en el último trimestre de 2016, según la UCA-, más y más tweets. ““Vamos al médico”, dijeron los dos abuelos que usaban a su nieta para trasladar 118kg de marihuana en #Córdoba. Los detuvo @gendarmeria”.

LA SOMBRA DE SANTIAGO.

Corte de ruta en reclamo por tierras ancestrales mapuches. Desalojo violento de la ruta autorizada por un juez. Persecución de Gendarmería a quienes cortaban la ruta ingresando, incluso, en territorios donde no tenían permitido. Desaparición de un manifestante. Preguntas. Silencio.

La desaparición forzada de Santiago Maldonado y su consiguiente aparición, muerto en el río Chubut, puso en el ojo de la tormenta a la ministra Bullrich y a Gendarmería Nacional, su fuerza de acción predilecta. El accionar represivo ilegal de la fuerza de seguridad que concluyó en la muerte de Santiago, causada por los mismos gendarmes o por ahogamiento durante la persecución, coloca a la Gendarmería en un lugar de responsabilidad penal. La presencia en Esquel del jefe de Gabinete de Bullrich, Pablo Noceti, acompañando el operativo, sigue siendo una incógnita.

Alimentó, junto a los medios masivos de comunicación, hipótesis irrisorias y se encargó de denostar a la familia Maldonado. Defendió a su fuerza de seguridad frente al Senado :”No voy a cometer la injusticia de tirar un gendarme por la ventana para sacarme responsabilidades”, llegó a decir. Allí también, dio a conocer la identidad de un testigo protegido en la investigación, colocándolo en una situación de suma vulnerabilidad.

Todavía no explicó qué hacía Noceti en Esquel. Más allá de los avances que vendrán en la investigación, resultó francamente detestable el accionar de la ministra, responsable política de la desaparición de Santiago.

En el sur se vive una situación de militarización creciente que no empezó con la desaparición de Santiago. El reclamo por tierras ancestrales por un lado; apropiación, compra y venta de esas tierras para hacer negocios con capitales nacionales y extranjeros, por el otro. A esta situación crítica se le suma un proyecto de ley con media sanción, en septiembre de este año, que permite el ingreso de tropas militares extranjeras a la Patagonia para realizar ejercicios de entrenamiento.

QUE SE VAYA.

Cambiemos se propone avanzar en la ejecución de sus políticas más salvajes luego de las elecciones de octubre. Ya avanzan hacia un ajuste económico y un fuerte intento de flexibilización laboral. Ante ese escenario, la política represiva del Gobierno cobrará un lugar central para el control de la reacción social. En Plaza de Mayo dejaron claro cuál es la reacción que espera a las manifestaciones populares.

Si pretendemos construir un país más justo, solidario y sin violencia, debemos exigir con fuerza la renuncia de Bullrich. Ella es la responsable política de todas las prácticas ilegales, ilegí- timas y violentas por parte de las fuerzas de seguridad. Ella es la responsable de la desaparición de Santiago Maldonado. Ella es la responsable de la construcción de un país donde se persigue a quienes pelean por lo que no tienen, por lo que le sustrajeron, por los derechos perdidos y violados.

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