La educación sexual versus el medioevo

De los creadores de “Salvemos las dos vidas” llega el movimiento “Con mis hijos no te metas”. Un análisis acerca de las cruzadas fundamentalistas contra los derechos sexuales.

Por Ayelén Dománico

“Nuestros objetivos son claros y simples, buscamos erradicar la ideología de género de toda política estatal. Queremos conservar, preservar y construir una sociedad humana, no ideologizada. Anhelamos desempeñar esta lucha dentro de los parámetros del amor al prójimo y la fidelidad a la verdad y conocimiento científico sobre nosotros mismos  #ConMisHijosNoTeMetas #ProhibidoRendirse #GéneroNuncaMás”. Así se presenta en su página oficial el movimiento "Con mis hijos no te metas", con numerosas sedes en Latinoamérica y, desde hace unos meses, en Argentina.

Lo que parece una escena de la novela de Margaret Atwood “El Cuento de la Criada”, lamentablemente no es ciencia ficción. En las últimas semanas hubo una nueva y fuerte avanzada de grupos evangelistas y católicos. Luego de obturar la legalización del aborto y conformar el Partido Celeste, con la campaña “Con mis hijos no te metas” intentan frenar lo que llaman la “ideología de género”. A través de movilizaciones a los ministerios de educación provinciales, envío de cartas a escuelas, capacitaciones a docentes, charlas en universidades y  campañas de desinformación en redes sociales se oponen a la Educación Sexual Integral (ESI).

Su objetivo es claro: intentan frenar la actualización de la Ley 26.150 que se discute desde septiembre en el Congreso. Envalentonados por el resultado en el Senado de la legalización del aborto, ya han protagonizado intervenciones bochornosas durante la discusión del dictamen en el recinto. ¿Qué es lo que tanto les aterra? ¿Por qué tanta cizaña? Los fundamentalistas del medioevo se rasgan las vestiduras al oír hablar de la libre decisión y la promoción de sexualidades donde prime la autonomía y el disfrute. No importa dónde. No importa la edad. No importa cuándo leas esto.

Les guste o no, en pleno siglo XXI la realidad les juega en contra: la educación sexual es ley desde hace 12 años, el 80% de los alumnos y alumnas de secundarios de todo el país eligió como prioritarios los contenidos de la ESI en su currícula (según los resultados de la prueba “Aprender 2017” del Ministerio de Educación), mientras que durante 2017 más de 50 escuelas fueron tomadas en la Ciudad de Buenos Aires exigiendo la plena aplicación de la ESI. Las pibas de la ola verde son la primera generación que no tolera ni una sola práctica machista en sus espacios de estudio. El derecho a decidir es su consigna primera.

La ESI es una ley y, por ende, un derecho. Los derechos no se discuten, se garantizan y defienden. Es por eso, que la discusión que los antiderechos quieren establecer resulta una falacia. Por eso es urgente impulsar la actualización de la Ley 26.150 para su efectivo cumplimiento en todo el país.

La reforma que se busca establecer es la eliminación del artículo 5, acerca del ideario institucional, para que las instituciones no brinden los contenidos de la ESI a gusto propio sino que efectivamente se cumplan los lineamientos curriculares que establece el Consejo Federal de Educación. También se quiere adecuar la ley al plexo normativo actual en derechos sexuales y reproductivos e implementar un sistema de monitoreo para evaluar, en forma continua, el grado de aplicación y los resultados del Programa Nacional de ESI.

En definitiva, se trata de una mejora de su aplicación. Aplicación para todos y todas: desde La Quiaca hasta Ushuaia, desde los jardines maternales hasta el posgrado, pasando por los bachilleratos populares y la educación en contextos de encierro, en ámbitos públicos y privados, religiosos y laicos.

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