La exótica novedad, con pocas novedades

Donald Trump amenazó con un plan proteccionista avalado por el peso republicano en todos los resortes del Estado. Sin embargo, los mercados crecen, hay parálisis legislativa y se complica por la sombra de su relación con Rusia.

Por  Marina Cardelli

Publicada en [R]umbo N°20

Si algo no se le puede negar al nuevo presidente de Estados Unidos es que todos hablan de él. Los escándalos que aporta a la clase política republicana les hace dificultoso ejercer la hegemonía que lograron en los últimos años, haciendo retroceder la membresía demócrata y controlando todos los resortes de poder en el país: la Casa Blanca, el Senado, la Cámara de Representantes, el Tribunal Supremo, 33 de los 50 gobernadores y 32 de los 50 congresos estatales. No obstante, la posibilidad de avanzar en su programa político, económico y social con Donald Trump es cualquier cosa menos fácil.

Parecía que el rechazo del nuevo presidente a los tratados de libre comercio y a la vieja política económica lo haría desarrollar una orientación totalmente contraria. Trump proponía una economía más cerrada y una política represiva sobre los inmigrantes. Es decir, proponía una salida por derecha a la destrucción del nivel de vida de una parte importante de la clase trabajadora. Contando con mayorías parlamentarias, ese cambio no se haría esperar. Pero ese no fue el caso. Los mercados siguieron creciendo cerca de máximos históricos, hay parálisis legislativa y el tema Rusia complicó el entorno. A tal punto, que algunos sectores han empezado a hablar de la posibilidad de un “impeachment” o juicio político.

Trump generó escándalo por su misoginia, su islamofobia y su racismo. Ante los atentados en Londres llamó a “dejar de ser políticamente correctos” y criticó al alcalde, Sadiq Khan. Insistió en una restricción de ingreso a Estados Unidos de los provenientes de países donde la religión musulmana es la predominante. Pero estos sucesos son sólo una cortina de humo del escándalo mayor, que es el cese del director del FBI, James Comey, y las acusaciones que pesan sobre el presidente de haberse beneficiado electoralmente de informaciones ofrecidas por el Kremlin. Además de una muestra de su política exterior, las iniciativas de violencia armada, como el bombardeo a Siria, responden a su necesidad de mostrarse nuevamente enemigo de Moscú ante sectores duros del Partido Republicano y la prensa.

Sin embargo, las últimas decisiones de política internacional siguen una línea convencional, con una vocación de continuidad muy común en los presidentes norteamericanos. Su primer viaje en misión diplomática consistió en cerrar la venta millonaria de un arsenal de armas para que Arabia Saudí siga aniquilando yemeníes y brindar, nuevamente, apoyo a Israel y a su ocupación. Además de visitar esos dos Estados confesionales se reunió con las monarquías petroleras del Oriente Medio. Ante 37 líderes de naciones árabes y musulmanas reafirmó su decisión de acabar con ISIS.

Con esa orientación, se entiende la propuesta presupuestaria que incluye la venta de casi la mitad de la Reserva Estratégica de Petróleo y abrir el Refugio Nacional del Ártico, en Alaska, a la exploración petrolera. La Casa Blanca lanzó una primera propuesta de presupuesto para 2018 que impulsa un rearme multimillonario, además de un aumento presupuestario de la seguridad interior, a costa de duros recortes en prácticamente todos los departamentos, especialmente los de política medioambiental y la ayuda exterior.

La orientación de política exterior parece tener entre sus objetivos construir una nueva alianza entre Estados Unidos, los Estados sunitas (árabes, turcos, paquistaníes) e Israel contra Irán, rival geopolítico. Las grandes diferencias que los sectores del capital que representan los demócratas por un lado, y los republicanos, por el otro, parecen tener muchas aristas, pero desde luego no se diferencian tanto en lo que refiere a la relación con los países que la potencia del norte seguirá tratando como su patio trasero. La política para medio Oriente ya se delinea con claridad. Habrá novedades para América latina.

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