"La fusión Cablevisión-Telecom es la concentración más significativa de la historia argentina"

El magister en comunicación y profesor en la UBA y la UNQ analiza la intervención del Gobierno en el mapa de medios y de las telecomunicaciones y desanda los negocios que el macrismo le habilitó a Clarín. “Desguazaron el corazón de la ley de medios”, sostiene.

Entrevista a Santiago Marino

Por Patricio Fiorentino

Publicada en [R]umbo N°27

¿Cómo intervino el Gobierno el esquema de medios y comunicaciones en estos más de dos años de gestión?

El gobierno de Macri heredó una estructura fuertemente concentrada, con alta injerencia de capitales extranjeros y regulada de un modo democrático con la ley de medios, aunque aplicada poco y mal. La regulación fue bastante significativa. Hay una serie de decretos con los que modificó la estructura que recibió. Desguazó la ley audiovisual, disolvió la autoridad de aplicación y centralizó todo en el Poder Ejecutivo. En medio de todo eso, aplicó un fuerte recorte a la ley de medios. Lo que hizo fue desguazar el corazón anti concentración de la ley audiovisual, que no se aplicaba, a tal punto que disolvió los planes de adecuación que tenían que llevar adelante los medios que estaban concentrados. No solo el de Clarín, sino todos.

Ese fue un fuerte gesto del Gobierno a Clarín. ¿Hubo otros?

Ese decreto (DNU 267/2015) se complementa con el 1340 de enero de 2017, que es el que estableció más beneficios para el Grupo Clarín en particular. Este decreto establece condiciones para la convergencia, para que todos los operadores puedan brindar todos los servicios, pero en tiempos diferentes. Porque Clarín lo pudo hacer desde el 1 de enero de este año, pero las empresas de telecomunicaciones como Telefónica, que es el otro gran competidor, recién lo puede hacer cuando extiendan una red de cable, porque se les prohibió que lo hicieran por satélite.

¿Pero el cuádruple play no sirve para poner en igualdad de condiciones a las grandes “telcos”?

El decreto que habilita el cuá- druple play permite que el mismo jugador opere telefonía fija, telefonía móvil, banda ancha fija y móvil y TV por cable. Establece condiciones para que los operadores de cable, los cableros, pudieran dar servicio desde el 1 de enero de 2018. Pero las empresas de telcos, como Telefónica, tenían que expandir su red fija, no lo podían hacer por satélite, como DirecTV por ejemplo. Eso genera un límite al gran competidor que podía llegar a tener el Grupo Clarín. Pero las telefónicas tienen que esperar que se apruebe un proyecto que todavía no se sabe si se va a aprobar

Luego de eso cayó el OK a la fusión de Cablevisión, del Grupo Clarín, con Telecom. ¿Qué significa esa unión para el mercado de las telecomunicaciones?

Es la concentración más significativa de la historia de la Argentina. Nunca antes hubo una empresa tan concentrada en toda la rama del sistema comunicacional. Ahora va a haber un solo operador controlando al principal operador de televisión por cable de la Argentina, a uno de los dos principales operadores de telefonía fija, a dos de los tres operadores más importantes de internet por banda ancha fija y a uno de los cuatro operadores más importantes de internet por banda ancha móvil mas el servicio de telefonía mó- vil. No hay límites a los topes de la concentración por sector. El impacto es mucho más significativo del que podemos ver. Es la configuración del oligopolio de medios más grande de la historia de la Argentina.

¿Qué pasó con el mapa de medios privados bajo la gestión Macri?

Al fin del gobierno kirchnerista tenías a los medios comerciales privados más importantes con todo un discurso muy hostil al gobierno y, por otro lado, una serie de medios privados comerciales que crecieron o se crearon al calor de la pauta oficial. Una cosa es Página/12, que tenía una serie de temas en su agenda que también eran temas del kirchnerismo, o medios creados para tal fin que fueron los que en peores condiciones tuvieron a sus periodistas, como todos los del grupo (Sergio) Szpolski, (Matías) Garfunkel, etcétera. La desaparición de estos medios es demasiado veloz. En marzo de 2016 ya estaba en problemas Tiempo Argentino. No se explica rápidamente por la diferencia de pauta oficial que pasó a darle el Gobierno a Clarín en detrimento de lo que dejó de darle a Tiempo Argentino, por ejemplo.

¿Y entonces cómo se explica?

Si combinás la mudanza de la publicidad y los cambios de la pauta oficial, aparece esta idea de que los medios que sobreviven parecen ser los afines a este gobierno. Es cierto que creció el dinero de pauta oficial que recibe los medio afines al macrismo, pero no es significativo para sus arcas. Clarín no se mantiene porque le aumentaron la pauta. Los medios que eran kirchneristas y que estaban acostumbrados a mamar de la teta del Estado no desarrollaron otro modelo de negocio paralelo y desaparecieron rápidamente porque eran negociados de sus dueños, con la combinación de que los otros medios atraviesan mejor la crisis porque son más robustos.

No todo lo define la repartición de pauta estatal, entonces.

Los medios que son muy afines al macrismo son más por una coincidencia política que por dinero. Es una cuestión de alianza. Clarín pidió mucho, pero más por un marco regulatorio que por pauta oficial. Se parece a la historia que también tuvo con el kirchnerismo de 2003 a 2007. El decreto 527 de (Néstor) Kirchner salvó a Clarín de la quiebra. Hoy el Gobierno le da más a los medios de lo que necesita de esos mismos medios.

¿Qué está pasando con la red de medios públicos?  Los trabajadores denuncian despidos, ajustes y vaciamiento casi en forma permanente.

El Gobierno está haciendo un desguace de todo lo heredado. Aplica una política de ajuste y austeridad, que está empezando a incluir a los contenidos. No solo los despolitizó, lo que podría llegar a ser una medida entendible. Los enfrío, los volvió completamente un témpano. Se parece mucho a la gestión que hizo el menemismo, que fue enfriarlos de más para que no sean competencia de los medios privados.

Además, no los necesitan.

El Gobierno no necesita utilizar a los medios públicos con fines políticos, con la cantidad de medios afines privados que tiene a favor, no lo necesita. Tiene a todo el Grupo Clarín y al diario La Nación escribiendo a su favor.

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