La neblina de Turquía

La guerra comercial desatada entre el gobierno de Erdogan y los Estados Unidos y la devaluación de la lira turca provocó un simbronazo que afectó a buena parte de la economía mundial. La consolidación del eje euroasiático.

Por Martín Caballero

Turquía ha iniciado acciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC) contra el aumento de aranceles que Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, impuso sobre el acero y aluminio turcos. A través de un comunicado publicado en el sitio web de ese organismo se confirma que se abre un período de 60 días para que ambas partes puedan llegar a una salida negociada del conflicto.

Por otro lado, en la capital turca la embajada de los Estados Unidos fue tiroteada desde un automóvil, en un atentado que no dejó heridos ni muertos pero suma a la tensión que escala entre ambos países desde que Recep Tayyip Erdogan se rehusara a liberar a Andrew Brunson, un pastor evangélico preso bajo acusaciones de haber participado en el último intento de golpe de Estado en el país otomano.

Las medidas tomadas por la Casa Blanca, en un origen, comprendieron el congelamiento de todos los activos que los ministros turcos de Interior y Justicia pudieran tener en jurisdicción estadounidense, pero luego escalaron hasta que el 10 de agosto Trump anunció la duplicación de los aranceles sobre el acero y aluminio, llevándolos del 25% al 50% y del 10% al 20%, respectivamente.

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GUERRA Y DEVALUACIÓN.

El impacto de la guerra comercial desatada ya ha impactado en la economía turca y, sumada la dificultad que venía atravesando desde principio de año, la lira turca se ha depreciado un 40% en lo que va del año. Este desplome continuó a pesar de las medidas anunciadas por el Banco Bentral turco, que constan de una inyección de 6.000 millones de dólares al sistema y cambios en la política bancaria para estabilizar la moneda.

Por su parte, el gobierno de Erdogan también aumentó los aranceles sobre diversos productos norteamericanos, incluidos los automóviles que pagarán una tasa de 120%. Otros productos alcanzados por estas medidas son el tabaco, el carbón, las bebidas alcohólicas y derivados de la celulosa y el plástico. Por otro lado, y para contener el movimiento especulativo de capitales, se aumentaron los límites para las transacciones con inversores extranjeros.

EFECTO EUROPA.

El contagio de la crisis que atraviesa el país otomano se está haciendo sentir en Europa. A partir de la escalada de agresione,s los índices bursátiles de la eurozona han caído levemente, siendo el caso más notorio el del Ibex español. Se calcula que los bancos españoles tienen cerca de 80.000 millones de euros en Turquía, en especial el BBVA, que es dueño de casi la mitad del capital del principal banco comercial turco.

Turquía es además el tercer mercado de bienes en importancia para la Unión Europea, superado solamente por los Estados Unidos y Suiza. Con un superávit de 6.200 millones de euros en junio, Turquía representa un importante destino para las manufacturas europeas, que además arroja números positivos desde hace una década.

Con estas consideraciones Andrea Nahles, líder del Partido Socialdemócrata alemán que integra la coalición de gobierno, ha pedido a Angela Merkel, canciller alemana, que considere la posibilidad de ofrecer una ayuda económica para mantener la estabilidad de Turquía.

En sintonía con el país germano, Ankara ha levantado la prohibición de salir del país que había sido impuesta sobre una periodista y traductora alemana, también sospechada de terrorismo.

Las tensiones escalan también a nivel geopolítico. Las declaraciones de Erdogan y los apoyos brindados por China y Rusia dejan entrever un giro en la política exterior turca. La consolidación de un eje euroasiático por sobre el occidental complicaría las posiciones militares de Estados Unidos en Turquía y desataría una crisis dentro de la OTAN, de la cual Turquía es miembro.

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