La soberanía derramada nunca será negociada

 “Malvinas es un pedazo de tierra arrebatado a la Argentina”

Fidel Castro, 2012

Por Juan Manuel Ciucio

Muchas veces se expresa que la política es un juego entre la razón y la pasión, pero otras tantas veces hay cuestiones dentro de la política que la razón no puede comprender y que si los sentimientos pueden asimilar. Malvinas es un sentimiento profundo, Malvinas es una discusión no saldada por nuestro pueblo, Malvinas es una lucha constante contra el olvido, Malvinas es un concepto fuerte que vuelve siempre recurrente hacia el presente y que hoy se intenta humillar, la Soberanía Nacional.

Ya a principios del Siglo XIX el gaucho Rivero y tiempo después los jóvenes heroicos del Operativo Cóndor,  nos demostraron que la soberanía sobre Malvinas siempre se encontró latente, mas allá de la utilización política que el Proceso de Reorganización Nacional hizo sobre la Guerra de Malvinas, siempre quedo claro que el Reino Unido arrebato nuestra soberanía sobre las Islas y que Malvinas perpetuamente es una Cuestión Nacional.

Hoy  ante un contexto de  gobierno que entrega la Soberanía Nacional, que con deuda externa hipoteca  el fruto de nuestro pueblo y que además frena todo tipo de exigencias sobre Malvinas ante el Imperio británico, es que se torna imperiosamente necesario reconocer que  una de las formas más loables de honrar a esa generación diezmada que dejo la vida por la patria en el Archipiélago Sur es llevando en lo más alto de nuestra vida el concepto de soberanía, no permitiendo la entrega en ningún aspecto de nuestro patrimonio nacional y luchando constantemente para que en la dicotomía en la se debate nuestro pueblo entre Patria y Colonia, siempre  prevalezca la Patria como interés colectivo.

El prevalecer de la Patria en nuestros intereses implica, un accionar militante que todos los días reivindique a esa gloriosa juventud Argentina  que lucho en Malvinas, teniendo en claro que no se puede concretar  un futuro de Nación sin reconocimiento de la dignidad nacional sobre las Islas, la cual es una reclamación que excede a nuestro país y se ha tornado una cuestión de la comunidad Latinoamericana.

Desde aquí reafirmamos nuestra  pretensión soberana sobre las Islas del Atlántico Sur y con nuestra lucha constante no dejaremos que queden en vano las vidas y los sueños de patria que allí permanecen. Son esos heroicos combatientes de Malvinas una llama que nunca se apagara en nosotros  y que nos lleva a poner en lo más alto de nuestros intereses la soberanía y dignidad de nuestra Patria Grande frente a los que buscan arrebatarlas.

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