“La unidad, como frase, es una cáscara vacía”

El diputado nacional y dirigente del Movimiento Evita sostiene que “hay que rearticular al  campo popular” y considera necesario que la CGT comprenda “qué está pasando con los trabajadores de la economía popular”.

Entrevista a Leo Grosso

Por Nicolás Moretti

Publicada en [R]umbo N°26

¿Qué momento atraviesan las construcciones territoriales, las organizaciones sociales en el escenario actual?

A través de que, por primera vez, la derecha tomó el poder mediante el voto popular, sucedió algo que no venía ocurriendo: un proceso de consulta de todas las organizaciones del campo nacional y popular, más allá de las cuestiones partidarias, políticas o electorales. Hubo un proceso de debate interno muy fuerte al interior de las organizaciones para enfrentar este problema que significa que gobierne Macri, ya que la situación se torna muy adversa para los sectores que nosotros pretendemos representar en este escenario.

¿A dónde se llegó por esa vía?

Este dialogo derivó en la decisión de comenzar a construir la unidad gremial. Una de las discusiones que empujó este proceso, y que yo considero crucial para las organizaciones, fue la de la Ley de Emergencia Social, que en la práctica significó que el sector más debilitado de la economía argentina, que son los trabajadores de la economía popular, en alianza con la CGT, la Iglesia y otros actores, lograron arrancarle al Gobierno que más representó a la derecha en la democracia argentina, esta ley.

¿La Ley de Emergencia Social fue una derrota para el Gobierno?

Sin dudas. Estoy seguro de eso, el Gobierno estaba muy preocupado porque esa ley no se debata en el Congreso y nosotros, a través de la movilización popular y el apoyo explicito y público de la CGT, logramos una articulación opositora que no existía hasta ese momento. Y la ley terminó siendo sancionada casi por unanimidad.

¿Ves posibilidades de continuidad de esta comunión entre el sector sindical y los movimientos sociales?

Es apresurado hablar de eso. Hay una articulación que se va gestando de a poco, desde que nació la CTEP hasta hoy, cada vez es más visible que el movimiento obrero organizado tiene que entender qué está pasando con los trabajadores de la economía popular. Esto es un avance de los movimientos sociales, que han logrado incorporar un elemento nuevo a la realidad política y social argentina: la dimensión del trabajador de la economía popular, que no se había logrado incorporar realmente en el gobierno anterior. La realidad de las organizaciones sociales era otra.

¿Existe un proceso de unidad real dentro del peronismo?

Creo que está mal planteada desde el comienzo la idea de unidad del peronismo. La unidad es mucho más amplia que el peronismo, donde sí se debe dar una discusión, porque es un partido en crisis, al igual que todos los partidos tradicionales en el país. Creo que es una crisis de representación más profunda que la derrota en 2015, que viene desde 2001 y después el proceso kirchnerista fue una especie de respirador artificial que mantuvo vivo a ese partido político. La realidad social y económica del mundo cambió: el partido tradicional de masas del Estado de Bienestar peronista no se corresponde con la realidad fragmentada de la clase trabajadora actual. Hay que construir nuevos esquemas de representación.

¿Cómo debería estar conformada esa unidad?

Debería ser mucho más diversa y contradictoria. Hay otros caminos que tenemos que abordar para darle complejidad y diversidad a este proceso para que realmente exprese un bloque social que es más heterogéneo y que este Gobierno está dejando afuera de su plan económico. Sectores como los movimientos sociales, sectores sindicales que no están expresados en la CGT, la izquierda popular y el movimiento de mujeres, que no tiene una expresión y una traducción política clara, pero sí opositora, deben estar incluidos en este proceso. Hay sectores que se han articulado en contra de la reforma previsional que jamás van a poder juntarse en una articulación política. Hay que rearticular al campo popular saliendo de las categorías que quedaron atrás, porque la unidad como frase es una cáscara vacía.

¿Cuál es el papel del kirchnerismo hoy?

Creo que hay que desbordar todas esas expresiones. Sin duda tiene una representatividad importante, que no se puede negar, pero que está demostrado que con eso solo no alcanza. Allí hay un problema de concepción política de todos los sectores, que tenemos que empezar a entender que lo que tenemos enfrente es mucho más sólido y si se consolida en el tiempo se va a garantizar un escenario donde los nuestros van a perder por mucho tiempo.

¿Y qué se hace con eso?

Debemos repensar esos esquemas, porque hay una ofensiva muy grande de los sectores antipopulares, aquí y en la región, y nuestra obligación es construir una articulación sobre ejes concretos. Más que hablar de sectores concretos, como el kirchnerismo, deberíamos hablar de puntos de acuerdo, como por ejemplo, qué hacer con la tierra o con la producción, para darle contenido a esa unidad.

¿Qué pensás de la dirigencia política actual?

La dirigencia política actual no está a la altura de las circunstancias, ni el que más votos tiene ni el que menos. Hay un tema de egos muy grande que fragmenta a las expresiones populares y la que corre la vara en términos de avance es la sociedad y la calle. Nadie tiene la vaca atada, no se puede pensar con los porotos, porque dos más dos no son cuatro en política.

Luego del discurso de Macri el 1 de marzo y de la presentación del proyecto de aborto legal, ¿cómo será la agenda parlamentaria de este año?

El Gobierno hizo una lectura inteligente de lo que pasó en diciembre y nos va a plantar algunos temas transversales, intentando instalar temas en la agenda política del Congreso que no permitan la rearticulación de la oposición, o que la complejicen. Con la discusión sobre el aborto hay una clara intención de salir a disputar lo que sucede alrededor del movimiento de mujeres. Se equivocan, porque es firmemente opositor, antihegemónico. Creo que podemos llegar a instalar algún tema, pero esa es la estrategia del Gobierno: discusiones desde otro ángulo porque han recogido el guante de diciembre.

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