Lo peor está por venir

Contra las previsiones optimistas del Gobierno, el bajo despegue de la economía tras la caída violenta de 2016 profundiza la inflación y empuja la devaluación, lo que lima el bolsillo de los trabajadores. Ajuste, despidos, déficit y deuda, el coctel letal del proyecto Cambiemos.

Por Patricio Fiorentino

Publicada en [R]umbo N°26

Con un perfil más similar al de un orador motivacional que al de un jefe de Estado, el presidente Mauricio Macri inauguró el período 136 de sesiones ordinarias del Congreso con un discurso vació de datos estadísticos y abrazando un concepto repetido: “lo peor ya pasó”. Su arenga positivista pasó por alto los despidos en el sector público y en el privado; los tarifazos impagables; la caída del consumo; el endeudamiento record como política económica; el dólar y la inflación incontrolable; el déficit fiscal y comercial en aumento, por citar sólo algunos de los problemas estructurales que hoy tiene la Argentina.

Aunque el Gobierno haya hecho bandera de su pelea contra el déficit fiscal, bajo el slogan de “no se puede gastar más de lo que se recauda”, los números demuestran lo contrario. Desde que Cambiemos tomó el poder, el déficit pasó de 4,8% en 2015 a 6% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2017, siendo uno de los porcentajes más altos de la historia. Mientras la lluvia de inversiones siga siendo una utopía, es el gasto público el que seguirá moviendo la aguja de la economía mientras el Gobierno insistirá con otras variables de ajuste, al recortar jubilaciones y asignaciones sociales y quitando subsidios a los servicios públicos.

Luego de corregir la meta inflacionaria de entre 8% y 12% -que pronosticaba el Presupuesto 2018- al 15%, los funcionarios del gobierno salió a militar rápido un techo para las paritarias. Ese 15%, y sin cláusula gatillo ante una disparada inflacionaria, es el que intentan imponer desde el Ministerio de Trabajo y derivó en una multitudinaria marcha encabezada por el gremio de Camioneros y las organizaciones sociales y, además, provocó que en 17 provincias no arrancaran las clases. Las consultoras privadas proyectan que la inflación superará el 20%, otro manotazo al bolsillo de los trabajadores.

AJUSTE ESTATAL.

El millón de empleos de calidad que se crearían durante su gestión es otra utopía macrista que quedó lejos. Según datos del Ministerio de Trabajo, de los 268 mil empleos que se crearon en 2017, dos tercios corresponden a trabajos inestables y de bajos ingresos. Los nuevos monotributistas registrados, que carecen de estabilidad y derechos laborales, representan el 36,7% de estas nuevas posiciones, mientras que el empleo público, con contratos basura, representa otro 14,4% del total de esos puestos creados el año pasado. En la industria, en cambio, se perdieron 17.700 empleos en los últimos dos años, lo que significa el 5,6% de trabajadores de este segmento.

Como un clásico del verano, por tercer año consecutivo los empleados públicos volvieron a ser una de las variantes del ajuste macrista durante enero. Los despidos se multiplicaron en la Administración Pública Nacional (APN) bajo el planteo de la “dotación óptima” de los recursos humanos, mientras muchos de los funcionarios hacían la valija para iniciar sus vacaciones. Las planillas que se perfeccionan en el Ministerio de Modernización que conduce Andrés Ibarra dijeron que sobraba personal en el Hospital Posadas, la planta de Fabricaciones Militares en Azul (Fanazul), el Senasa, la mina de Río Turbio, el INTI, en los medios de comunicación estatales, entre otros organismos de la APN. Según cifras de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), entre noviembre y enero de este año se registraron unos tres mil despidos.

La suba del dólar es otra variable que ejerce presión sobre la inflación y que puso en alerta al Gobierno. En la primera quincena de marzo el Banco Central tuvo que intervenir como nunca lo había hecho durante los últimos dos años, al vender 400 millones de dólares para desacelerar una escalada aún mayor de la moneda estadounidense, que ya comenzó a trasladarse a los precios de los productos de la canasta básica. Luego de las elecciones legislativas de octubre el valor del dólar se ubicaba en $17,68, mientras que llegó a $20,70, lo que marca una devaluación de más del 16% del peso en tan solo cinco meses.

Los tarifazos de los servicios públicos y la liberación del precio de los combustibles produjeron en parte una baja en el consumo masivo, que en 2017 registró una caída del 1,1% contra 2016, año que registró el peor índice de los últimos 10 años y la caída más brusca de los últimos 14. Según los cálculos de la consultora LCG, el consumo en supermercados y shoppings habría cerrado el año pasado con un descenso del 3%, incluso contra la baja base de comparación de 2016, cuando se retrajeron un 7% en los súper y un 11% en los centros comerciales.

RECORD Y DEUDA.

Un record que sí se podrá anotar el gobierno de Cambiemos es el del déficit comercial. En la balanza que compara las exportaciones con las importaciones la Argentina pasó de un superávit de 2.128 millones de dólares en 2016 a un déficit comercial de 8.471 millones de la misma moneda. Entre quienes más sufren está indiscriminada apertura comercial son las pequeñas y medianas empresas (Pymes). Un relevamiento realizado por la Asociación de Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC) afirma que un 43 por ciento de las empresas empleadoras industriales están al 50 por ciento o menos de su capacidad industrial utilizada.

Desde la llegada de Macri a la Casa Rosada, la Argentina superó a las economías de las naciones denominadas emergentes en colocación de deuda en divisas extranjeras. Según datos de la agencia Bloomberg, entre el 1 de enero de 2016 y el 18 de septiembre de 2017 colocó bonos por más de 42 mil millones de dólares. El ministro de Finanzas, Luis Caputo, es el encargado de ejecutar la política de endeudamiento, al abastecer las arcas nacionales con emisiones en el mercado financiero internacional, ante la falta de las inversiones privadas que generen esas divisas. Un informe del Instituto de Trabajo y Economía Fundación Germán Abdala indicó que la deuda total del sector público cerró el año pasado en 315.760 millones de dólares, lo que representa el 57,6% del PBI.

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