Por nuestras independencias

Hace más de dos siglos nuestro pueblo radicalizaba aquel proceso social y político insurgente que, sin pedir permiso, irrumpía un 25 de mayo en el cabildo de Buenos Aires y seis años después ponía un punto final al poder colonial español en Tucumán. La colonialidad que sentó las bases para perpetuar un determinado modo de producción capitalista y una determinada posición de Latinoamérica en la división social y racial del trabajo a escala global.

202 años después, seguimos luchando por nuestra segunda y definitiva independencia. 202 años después, Cambiemos vuelve con las mismas recetas económicas y la vuelta al Fondo Monetario Internacional. Lejos de proponernos un 9 de julio de libertad e independencia las últimas medidas económicas del gobierno de Cambiemos vuelven a amarrar a nuestra Argentina a la dependencia de la especulación financiera y la corrupción internacional porque la deuda a la que nos atan es ilegal, inmoral y se paga con el hambre de nuestro pueblo.

La razón colonial que después de la Conquista de América a sangre y fuego y de realizar uno de los peores genocidios conocidos por la humanidad, nos dejó como legado la falsa dicotomía entre “Civilización o barbarie” con la que hoy operan las elites de nuestro país. Un poco más edulcorada, a veces con un rostro cool, por momentos casi inadvertida. La misma que nos habla de meritocracia y de ser emprendedorxs, de auto- explotarnos hasta que nos tiemblen las piernas y cuando ya no podamos más auto-despedirnos. Y si luchamos, si defendemos nuestros derechos, generamos inestabilidad, y si hay inestabilidad aquellos inversores salvadores de la patria del mercado nos volverán a dejar en ruina.

Hoy luchamos por muchas independencias. Porque no hay independencia política sin independencia económica. No hay independencia de nuestros cuerpos gestantes si no tenemos aborto legal, seguro y gratuito. No hay independencia científica sin independencia de pensamiento, no hay independencia en el trabajo sin independencia del capital y jamás hay independencia individual sin independencia colectiva.

Hoy asumimos, una vez más, nuestra lucha sin frontera y sin descanso contra la colonialidad y sus múltiples formas de dependencia. Hoy continuamos la tarea de superar derrotas para construir un nuevo capítulo en la historia de las victorias populares. Si la política económica de este país la discuten un grupo de tecnócratas en las oficinas del Fondo Monetario Internacional, la libertad y la independencia de nuestro pueblo estará en las calles. Porque son nuestrxs muertxs y nuestrxs despedidxs, nuestrxs presxs políticas y nuestrxs nietxs apropiadxs, nuestrxs desparecidxs, nuestrxs precarizadxs y endeudadxs de por vida lxs que nos convocan a luchar por nuestra segunda y definitiva independencia.

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