Que las aulas no se pinten de amarillo

Seamos Libres participará activamente en frentes de fuerzas populares en las elecciones de todas las facultades, para combatir el avance del radicalismo PRO, que ya tiene en sus manos el Rectorado.

Por Daniela Ledesma y Facundo Denmon

Publicada en [R]umbo N°22

Entre el 11 y 15 de septiembre se realizaron las elecciones estudiantiles obligatorias de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Más de 320 mil alumnos de las 13 facultades eligieron a sus representantes ante los diferentes consejos directivos y las conducciones de los centros de estudiantes.

Las renovaciones de las autoridades de la universidad y de cada facultad, convocadas para principios de diciembre, fueron el eje por el cual giraron la mayor parte de las discusiones que afloraron durante la semana de elecciones del gremio estudiantil. Durante toda la semana, los ojos estuvieron puestos en la Facultad de Ciencias Sociales, donde la elección del claustro estudiantil y docente definían quién llegaría al decanato,  en disputa entre el actual decano Glenn Postolsky y Carolina Mera, directora del Instituto de Investigaciones Gino Germani.

A esto se sumó la ruptura en la conducción del Centro de Estudiantes: después de dos años al frente del gremio, desde Seamos Libres junto con Proyecto Sociales decidimos ponerle fin a la alianza con La UES, luego de enterarnos que a través de una resolución firmada por el rector Alberto Barbieri y el secretario de Hacienda de la UBA, Emiliano Yacobitti, se le transfirieron 172.500 pesos directamente a la cuenta de una estudiante de la UES con la supuesta finalidad de adquirir computadoras. Por eso decidimos conformar la lista 15- Defendamos Sociales junto a diversas organizaciones del campo popular, para frenar el avance del radicalismo.

Al calor de los resultados, todo parecería indicar que Carolina Mera será la próxima decana de la Facultad de Ciencias Sociales. La ajustada victoria (pero victoria al fin) de la UES en el claustro estudiantil, sumado al apoyo docente en las urnas, nos dan la pauta de que habrá nueva decana en la facultad de Constitución.

FACULTADES.

En el resto de las facultades seguimos consolidando los frentes que nuclean tanto a organizaciones que provienen del kirchnerismo como de la izquierda popular, aunque con objetivos distintos.

- En Filosofía y Letras, nos presentamos por segundo año dentro del frente “El Colectivo”. Ya consolidados como la primera oposición al troskismo en la facultad logramos hacer una gran elección alcanzando la minoría estudiantil y descontando más votos a la conducción del CEFYL respecto a la elección anterior. Además, Seamos Libres tendrá consejero en las carreras de Letras y Antropología.

- En Derecho, con Acción Colectiva, nos consolidamos como la única fuerza que representa y defienda los intereses de los estudiantes, rompiendo con la falsa polarización de las dos vertientes con las que cuenta el reformismo: Nuevo Derecho y Franja Morada. A la luz de los resultados, nuestro frente, aún lejos, logra consolidarse en el tercer lugar y encarnar la única alternativa real al reformismo.

- En Ciudad Universitaria, con el frente Exactas Puede Más se alcanzó un histórico segundo lugar y formar parte del consejo directivo, para fortalecer una oposición distinta a la actual conducción.

-  Psicología representa la materialización de lo que venimos advirtiendo: la avanzada del reformismo en la universidad. Luego de un fuerte crecimiento en los últimos años, EDI (Nuevo Espacio) logró conseguir un objetivo que hace años se plantea: lograr la mayoría del consejo directivo. Desplazando así al Impulso (Sur y otros), quien supo mantener la gestión del Centro de estudiantes. Nuestro frente, Proyecto Psico logró mantener su secretaria en un escenario muy complejo y una facultad cargada de militancia.

AMENAZA MORADA.

La elección también define quienes serán los congresales de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), nuestra herramienta gremial más importante, hace tres años acéfala y sin renovación de sus autoridades producto de las actitudes mezquinas de una parte de su conducción, en manos del Partido Obrero, que prioriza su acumulación propia por sobre el fortalecimiento de un marco de mayor unidad del campo popular.

La mayor amenaza es la misma que recorre todos los pasillos de la UBA:  que Franja Morada consiga los pocos congresales que le faltan para lograr el quórum propio y hacerse de la Federación, lo que significaría un triunfo del radicalismo macrista que gobierna el Rectorado y condenará al movimiento estudiantil a un estado de paralización.

El movimiento estudiantil sigue sin encontrar una estrategia común que convoque masivamente a los estudiantes a enfrentar el modelo de universidad que pretenden configurar desde el Rectorado y el Gobierno nacional. Un modelo educativo excluyente y meritocrático para la educación superior. Mientras nosotros discutimos cómo no retroceder, ellos avanzan. Por eso conformar un polo de unidad de quienes queremos una universidad pública, gratuita, que pelee por la democratización de los órganos de cogobierno e impulse el debate sobre qué tipo de conocimiento se construye es una necesidad imperiosa para la etapa.

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