"Quien va a abortar pueda elegir no sólo en dónde, sino principalmente cómo"

La línea de acompañamiento de Seamos Libres pone el foco en la posibilidad de las mujeres de abortar en sus casas o, al menos, fuera de la red de salud pública. “El hospital no deja de ser una institución que produce y reproduce lógicas machistas”, dicen.

Entrevista a Simona

Por Victoria Larrea

Publicada en [R]umbo N°30

Simona es la línea de acompañamientos en aborto seguro de Seamos Libres. El equipo funciona desde el año 2012, principalmente en la Ciudad de Buenos Aires. Brinda información a partir de encuentros en persona acerca de cómo hacerse un aborto con pastillas de manera segura antes de la semana 12 de gestación. Se organizan junto a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito para exigirle al Estado que cumpla y garantice el derecho a decidir de las mujeres y cuerpos gestantes.

La consigna es “Aborto legal en el hospital”. Pero ustedes agregan “en cualquier lugar”. ¿Por qué?

Significa que quien va a abortar pueda elegir no sólo en dónde, sino principalmente cómo. La decisión que se toma no tiene que ver únicamente con la interrupción del embarazo sino con el método, los tiempos, el acompañamiento y el deseo de que el aborto sea propio. El hospital no deja de ser una institución que produce y reproduce lógicas machistas, donde se ejerce la violencia, principalmente de género, obstétrica e institucional.

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¿Y qué significa para una mujer abortar, por ejemplo, en su casa?

Abortar en la casa implica poder disponer de los espacios y los tiempos como cada cuerpo necesita, estar acompañada de quién se desee, acostarse en la cama si es necesario o sentarse a ver una película para distraerse. En Simona reivindicamos el derecho a elegir en toda su amplitud, ya que somos nosotras, quienes abortamos, las que sabemos qué podemos necesitar en ese momento.

¿Creen que los acompañamientos en aborto seguro con misoprostol influyeron en el camino al debate por el aborto legal y la media sanción en la Cámara de Diputados?

El proceso de despenalización social que se viene dando durante los últimos años, impulsado en gran parte por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, es el caldo en donde se viene cocinando la media sanción en Diputados y el millón de personas en la calle en una de las noches más frías del año. Desde que la guía de usos seguros del misoprostol desembarcó en Argentina, en 2009, con la presentación del manual de Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto, las feministas decidimos tomar ésta herramienta y utilizarla para legalizar el aborto en términos prácticos. Amparadas en la concepción de salud integral, interrumpir un embarazo en el primer trimestre en la Argentina, hoy, se puede enmarcar dentro de los abortos no punibles contemplados en el Código Penal. Es así que desde hace ocho años venimos encontrándonos con quienes quieren abortar, cara a cara, y no sólo hablando acerca de cómo abortar de manera segura sino de por qué hacerlo es un ejercicio de soberanía sobre el propio cuerpo y la propia vida.

¿Cómo difunden su trabajo?

Le damos mucha importancia a la noción del aborto como hecho colectivo, lo que implica que quien atraviesa el encuentro con nosotras y nosotros se va con la responsabilidad de difundir la información y difundir el espacio para que llegue a otros y otras. Seguramente muchas de ellas estuvieron el 13 de junio en el Congreso e hicieron que otras más comprendieran el porqué de la necesidad del aborto legal.

Ustedes hacen estadísticas de los casos que acompañan. ¿Cuáles son los datos más llamativos que encuentran?

Básicamente podríamos decir que todas las mujeres o personas con capacidad de gestar abortan, abortaron, o lo van a hacer en el futuro. Así que no, no hay un perfil en particular. Las estadísticas nos permiten derribar mitos acerca del aborto. Por ejemplo, los datos muestran que la mayoría no son las adolescentes irresponsables sino personas de entre 20 y 30 años. También, un gran porcentaje se encontraba usando o había utilizado durante el último año algún método anticonceptivo, lo que muestra que la decisión de no quedar embarazada ya había sido tomada previamente.

¿Cómo se hace para ser parte del equipo de Simona?

Suelen sumarse al equipo a través de nuestras convocatorias, en las que organizamos encuentros de formación y debate político acerca de la problemática del aborto en Argentina. Estas formaciones duran un par de meses, a lo que se suma observar las consejerías un tiempo hasta que, quienes se están sumando, se sientan preparadas y preparados para llevar adelante una consejería por su cuenta.

Por último, ¿qué va a pasar si se legaliza el aborto? ¿Siguen las consejerías?

Si se legaliza el aborto las consejerías no solo van a continuar, sino que van a tener una tarea muy importante, tanto de presión como de formación del sistema de salud para que efectivamente se garantice el cumplimiento de la ley. De todas maneras, vamos a seguir acompañando porque entendemos el aborto como un hecho colectivo y sororo, que se puede realizar en la casa. No todas están dispuestas a pasar por el sistema de salud, porque aunque el aborto sea legal, la institución médica sigue siendo una institución machista, plagada de violencias y eso va a costar mucho que cambie. Así como el parto respetado, el aborto también se puede pensar por fuera de esa lógica de intervención médica. Y ahí estamos nosotras.

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