Todo preso es político

Lula está preso a pocos meses de las elecciones a presidente y cuando lidera, con holgura, todos los sondeos previos. Su detención sacudió el escenario brasileño, en el que se acomodan desde racistas a tibios candidatos de centro celebrados por el establishment.

Por Martín Caballero

Publicada en [R]umbo N°27

Lula Da Silva, ex presidente de Brasil y principal candidato para las elecciones de este año, se encuentra en una celda de 15 metros cuadrados en el cuarto piso de la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba. Se le permiten las visitas de familiares de primer y segundo grado de consanguinidad los días miércoles. Sus abogados, en cambio, pueden visitarlo en cualquier momento. No hay más personas con las que Lula pueda hablar. El juez Sergio Moro no habilitó las visitas de sus compañeros y compañeras de militancia y se encuentra aislado del resto de las personas privadas de su libertad.

La orden de encarcelación tuvo una velocidad inusitada. Al día siguiente de conocerse el fallo del Supremo Tribunal Federal sobre el hábeas corpus presentado por Lula, e incluso antes de que se vencieran los plazos para la presentación de algunos recursos formales por parte de la defensa, Moro dispuso la detención del ex presidente para que comience a cumplir entonces la condena de 12 años y medio, otorgada por la segunda instancia de la justicia brasilera.

A pesar de estar privado de su libertad y cargar con los ataques mediáticos de la red O Globo, Luiz Inácio da Silva lidera la intención de voto de las próximas elecciones en Brasil. Con un 31% de intención de voto según la última encuesta de Datafolha, sigue siendo el candidato mejor posicionado para ganar, a pesar de haber sufrido una merma de alrededor de seis puntos porcentuales.

Muy por detrás le sigue Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal, ex militar conocido por sus declaraciones misóginas, racistas o a favor de la tortura y que, recientemente, fue denunciado por la procuradora general brasilera por discriminación e incitación al odio. Bolsonaro cuenta, según la encuesta, con un 15% de intención de voto. Lo interesante para destacar es que el 60% de sus electores tienen entre 16 y 34 años.

Tercera en la encuesta se ubica Marina Silva, ex ministra de medio ambiente de Lula y candidata del partido Red de Sustentabilidad. 10% es la intención que le atribuye la encuesta a la líder ecologista que ya ha declarado tener como principal prioridad la reforma política y del sistema de pensiones, aunque asegura que no de la manera que lo planteó el actual mandatario, Michel Temer, al que acusa de no tener legitimidad y credibilidad.

La tensión que se vive en los alrededores del destacamento policial donde está detenido Lula ha ido mermando. A pesar de que se contabilizaran al menos nueve heridos en una represión con gases lacrimógenos contra los militantes que se habían movilizado y de que el juez Moro haya negado totalmente la visita de diferentes gobernadores del país, la jueza Carolina Lebbos, también de Curitiba, autorizó finalmente el ingreso de una comisión compuesta por 11 senadoras y senadores que verificaron las condiciones en las cuales se encuentra detenido.

Joao Capiberibe, coordinador de la comisión, transmitió tranquilidad sobre las instalaciones en las que se encuentra el ex presidente, a las que calificó como “razonables”. Pero sí llamó la atención sobre las condiciones de aislamiento, preocupación principal de la comitiva. A esto se suma la polémica filtración de un audio, de autenticidad confirmada por la Fuerza Aérea, en el que se escucha a uno de los agentes de la fuerza responsables del traslado pedir que arrojen a Lula por la ventana, refiriéndose a él como “basura”. Y el robo de varias pertenencias de Lula de un automóvil que se usó para traslado de la comitiva.

Pese a la caída en los sondeos, Lula se hace fuerte ante un escenario de ballotage en el que reuniría entre 46% y 48% frente a 32% de Silva o 31% de Bolsonaro. Por afuera del podio se encuentra Joaquim Barbosa, ex integrante del Supremo Tribunal Federal, que arrastra un 8%. Último llega el gobernador de Sao Paulo y candidato más propio del establishment, Geraldo Alckmin.

Este es el escenario de una eventual postulación de Lula. Que además refleja un 13% de voto en blanco. La encuesta también analizó los posibles resultados si el PT no pudiera presentar a su candidato fuerte y tuviera que optar por Fernando Haddad o Jaques Wagner. Los resultados en ese caso serían espantosos para el partido, estos candidatos podrían sacar 2 y 1% respectivamente y, tanto en un escenario como el otro, Bolsonaro treparía a los 17% y Marina Silva a los 15%

Por eso adquieren mayor dimensión las declaraciones de Glesi Hoffmann, senadora por el PT y presidenta del partido, quien en la concentración en el sindicato donde Lula pasó los últimos días antes de ingresar en prisión dijo: “Decidimos reafirmar la candidatura del presidente Lula. Él es nuestro candidato bajo cualquier circunstancia”.

Ya el sábado 7 de abril, y a raíz de la masividad de la convocatoria alrededor del edificio donde se encuentra detenido Lula, el juez Ernani Mendes Silva Filho prohibió manifestaciones y acampes en los alrededores de la sede policial. Pocos días después, el Sindicato de Comisarios de la Policía Federal solicitó a través de un comunicado el traslado de Lula a una prisión de las Fuerzas Armadas. El texto aludía a los riesgos que podrían afectar a la población que reside alrededor del destacamento como de los propios efectivos de las fuerzas de seguridad.

A partir del diálogo con las autoridades locales, los más de 500 activistas y militantes que sostienen el campamento (al que llamaron “Lula Livre”) acordaron trasladar el campamento a un espacio un poco más lejano de la Superintendencia. Los distintos actos que piden por la liberación de preso más relevante del Brasil continuarán todos los días como su campaña internacional, liderada por Adolfo Pérez Esquivel, para lograr que el exmandatario reciba el premio Nobel de la paz.

Las elecciones brasileñas de 2018 tendrán su primera vuelta el 7 de octubre y, de ser necesario, las presidenciales tendrán su segunda vuelta el 28 del mismo mes. Además de presidente y vicepresidente, se disputarán los cargos de gobernadores y vicegobernadores y también de legisladores. Estarán habilitadas para votar más de 115 millones de personas.

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