Una bandera que diga Salud Pública

Subejecución presupuestaria, degradación de ministerio a secretaría y recortes en áreas claves despertaron el llamado a una movilización en defensa del sector.

Por Magdalena Vallarino

 A un mes de que Mauricio Macri borrara de un plumazo el Ministerio de Salud, cientos de asociaciones de trabajadoras y trabajadores, organizaciones políticas, sociales y sindicales, referentes y grupos de usuarios convocaron a una marcha federal en defensa de la salud pública, en un hecho de unidad y amplitud sin precedentes en la historia reciente del sector de la sanidad.

No es novedad el ahogo presupuestario que viene llevando a cabo el Gobierno desde el inicio de su mandato. Del 2,3% de participación en el presupuesto total proyectado por la gestión kirchnerista para 2016, se redujo a un 2% para 2017 y un 1,94% para 2018. La consecuencia de los recortes fue la eliminación de áreas claves, principalmente de prevención y promoción de la salud, y se vio afectada la fuente laboral de miles de sus trabajadoras y trabajadores vinculados a esos programas.

Apenas asumido, el Gobierno llevó adelante una reorganización que implicó el desmantelamiento de programas claves, como el de Enfermedades Transmisibles por Vectores, lo que provocó el agravamiento de la epidemia de dengue en la temporada siguiente, con 40 mil casos confirmados, un crecimiento significativo respecto a años anteriores.

El Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable fue el que sufrió los mayores recortes y despidos, implicando, además, demoras en la compra de preservativos y métodos anticonceptivos: de un 82% de cobertura de las necesidades de la población en 2015, se pasó a un vergonzoso 32% en 2017. La perspectiva de género  en salud fue desplazada y la continuidad  de esta política pasó a depender de la voluntad de las y los propios trabajadores. En esta como en otras áreas, la gestión macrista está marcada por una constante: La subejecución presupuestaria.

En paralelo, Macri avanza con propuestas privatizadoras de la salud, como la implementación de la Cobertura Universal de Salud que como política de aseguramiento implicará la definición de una canasta básica de prestaciones, restringiendo el acceso a la atención. Aún no se sabe qué características va a adoptar este sistema, pero su primer medida, la transformación del programa Remediar al CUS medicamentos, ya provocó demoras en la distribución y faltantes en todo el país de drogas sensibles como las oncológicas o antituberculosas.

La estocada final se dio durante este año. La eliminación del Ministerio de Salud y su subordinación a la cartera de Desarrollo Social fue antecedida por otras decisiones preocupantes.  A la amenaza de un recorte del 43% al Hospital El Cruce se le sumó una nueva ola de despidos en el Hospital Posadas, que ya ascienden alrededor de los 300, mientras que se retiró del calendario de vacunación la dosis de los 11 años contra la meningitis, por no disponer de suficientes dosis para cubrir a esta población.

Frente a este panorama el mayor ajuste se verá el año próximo, ya que la destitución del ministerio impacta directamente en la asignación de presupuesto para el sector. Grupos de usuarias y usuarios, como el de personas que viven con VIH, ya se encuentran en alerta ante el riesgo de que se vea afectada la provisión de medicamentos esenciales.

Luego del año de la gran ola verde, cabe preguntarse qué sucederá con el acceso a las interrupciones legales del embarazo, dada la conocida posición contraria a la legalización del aborto de la flamante Ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley.

Frente a esta situación de emergencia sanitaria, durante el último mes más de 300 organizaciones del más amplio arco político y de todo el país se unirán en una masiva movilización, que llevará como bandera la defensa de la salud pública.

La de este jueves será una gran jornada federal de lucha para que el Gobierno dé marcha atrás con la decisión de degradar el Ministerio de Salud a secretaría de Estado y el ajuste creciente en el sector. Este hecho inédito que agrupa a las más variadas expresiones políticas y sociales excede por mucho al sector salud. Una vez más, la calle será la trinchera y el más importante antídoto a la política de enfermedad y muerte que el macrismo propone.

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