Una foto positiva en una película de terror

El Gobierno anunció la baja del nivel de pobres e indigentes comparándose con el desastroso 2016 y antes del impacto de la devaluación, el tarifazo y el pico inflacionario de lo que va de 2018. Tres analistas explican por qué esa estadística no responde a un plan sustentable.

Por Patricio Fiorentino

Publicada en [R]umbo N°27

Cuando el Gobierno se propuso comunicar sólo buenas noticias para dejar atrás un verano marcado por los escándalos de algunos de los miembros de su gabinete, fue el propio presidente, Mauricio Macri, quien agarró la posta al anunciar, con bombos y platillos y los números del Indec en mano, el primer gran triunfo del año: el descenso del índice de la pobreza de 28,6% a 25,7% en el segundo semestre de 2017. Ese índice, producto de una recuperación de la economía respecto a un 2016 en el que todas las variables económicas dieron en rojo, fue utilizado para mostrar una escena que no condice con la realidad de la Argentina, pero que, de igual manera, le permitió festejar en falso.

Un análisis realizado por el Centro de Economía Política Argentina (Cepa) sobre las estadísticas que victorió el Gobierno indica que en 2017 el empleo y los salarios recuperaron una parte de lo perdido en 2016, lo que explica que haya habido una mejora en el índice de pobreza, que era, en algún punto, esperable. No obstante, desde el Cepa creen que la magnitud de esa reducción entre 2016 y 2017 es “altamente llamativa”.

Sobre los números del Indec, la politóloga y economista del Cepa, Julia Strada, dice que “a priori, los indicadores mejoraron respecto a un año muy malo como 2016, que fue un pozo del cual nos estamos empezando a recuperar”. Y agrega: “La discusión es la magnitud, ya que hubo una profunda caída en términos de salarios y de empleo registrado, una suba de empleo no registrado y de la tasa de desempleo”.

Durante 2017, según estadísticas oficiales publicadas por el Ministerio de Hacienda, la pobreza se redujo de 30,3% a 25,7% y el número de pobres, que son quienes no pueden cubrir los gastos de la canasta básica total, descendió de 12,3 a 10,4 millones. Esta cuenta afirma que la indigencia descendió, en el mismo periodo, de 6,1% al 4,8%, lo que representa 600 mil personas indigentes menos, pasando de 2,5 a 1,9 millones.

Strada destaca que el empleo subió en 2017, pero que esa suba vino “atada al empleo informal, al monotributismo, que junto al empleo público y los asalariados de casas particulares representan el 94% de ese empleo creado el año pasado”. “La creación del empleo genuino, que es la que se supone crea el sector privado, no existió”, destaca la economista del Cepa.

El análisis del Cepa desarrolla una serie de indicadores socio-laborales que muestra un notable empeoramiento de las condiciones de vida de la población y desmiente el descenso tan significativo del índice de pobreza anunciado por el Presidente, al comparar el segundo semestre de 2015 con el mismo periodo de 2017: descenso de 11% en la evolución de ingresos de los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y de 7% del haber de la jubilación mínima; caída de 3% promedio del salario de los trabajadores registrados y ocupados; una baja de 7% del Salario Mínimo Vital y Móvil; aumento de la tasa de desocupación de 5,9% a 7,2% y del empleo no registrado de 32,7% a 34,6%.

“Hay una discusión que tiene que ver con qué niveles nos encontramos en 2017 respecto a 2015. Y no hay forma de que el índice de pobreza esté más bajo. Discutimos fuertemente con el discurso del Gobierno. Nuestra desconfianza con el Indec no sólo tiene que ver con algunas inconsistencias metodológicas”, dice la economista del Cepa.

A MÍ, DESDE ACÁ.

En plena revolución de la alegría, cuando Macri aún mantenía altos los números de popularidad, el Indec, luego del apagón estadístico que produjo durante el primer semestre de la gestión Cambiemos, concluyó que la pobreza alcanzaba al 32,2% de los argentinos. Rápido de reflejos, el Presidente se permitió elegir ese anuncio estadístico como el “punto de partida sobre el cual aceptaba ser evaluado como presidente”.

En ese mismo periodo, antes del punto de partida que se impuso Macri, una mega devaluación del 40%, la quita de subsidios con aumento de tarifas de los servicio públicos y una fuerte transferencia de recursos a los sectores más concentrados de la economía golpeaba sin disimulo a los bolsillos más vulnerables de la sociedad.

“Hubo claramente una estrategia muy inteligente de Macri, cuando dijo que había un 32% de pobres, que ese era su punto de partida y que era herencia del kirchnerismo”, sostiene Strada.

Daniel Schteingart es magíster en Sociología Económica y coincide en que en 2017 los índices de pobreza mejoraron respecto a 2016. “La pobreza bajó porque la economía se recuperó. Hubo sectores que demandan bastante empleo informal que traccionaron ese crecimiento. Los salarios le ganaron a la canasta básica. Pero los primeros meses de 2018 arrancaron con el tarifazo, el dólar en alza y el Gobierno tratando de pisar los salarios para frenar la inflación, pero a costa de un deterioro del poder adquisitivo. Todo indica que el índice de pobreza tiene que haber empeorado”, analiza el sociólogo.

Sobre el porcentaje de pobreza e indigencia que afectaba a los argentinos antes del desembarco de Macri en Casa Rosada, Schteingart dice que, según su análisis, fue de un poco más del 27% de la población. “Con el anuncio del Indec, ahora estaríamos un poco por debajo y en indigencia estaríamos igual”, compara.

SUBIR DESDE EL PISO.

“La baja del índice de pobreza del segundo semestre del año pasado tiene que ver con una reactivación económica después del pésimo 2016 en términos socioeconómicos”, dice el economista y director de EPyCA Consultores, Martín Kalos, y agrega que “hubo una recuperación del empleo, pero que puede ser caracterizada como una recuperación precaria, porque son empleos muy precarizados, no fueron empleos formales, registrados y estables los que se crearon”.

“Esto no significa que se vaya a mantener en el mediano y largo plazo, porque el modelo económico tiene fisuras a las que el Gobierno no supo responder. Tal como está hoy, no es un modelo sustentable. Por tanto tampoco sería sustentable la baja gradual y paulatina de la pobreza”, explica Kalos.

“Creación de empleos precarios, una recuperación de a ratos del salario real, con un primer semestre donde el salario real generalmente cae. Es parte del plan económico del gobierno y va a continuar pasando en 2018 en alguna medida”, enumera el economista y director de EPyCA Consultores.

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