Una ley con camino abierto

Por Gabriela Pepe (*)

Publicada en [R]umbo N°28

Reveló secretos, generó las charlas más profundas, desató polémicas familiares, enfrentamientos públicos, manifestaciones, desarmó mitos, desnudó intimidades. Cuando el proyecto por la legalización del aborto llegue al recinto de la Cámara de Diputados, el 13 de junio, ya habrá hecho historia, por haber sido uno de los pocos -de los únicos, los inhallables, en la montaña de temas que se tratan semana a semana y generan indiferencia afuera- debates que logran traspasar los muros del Congreso. Conmover, envolver, involucrar y movilizar a la sociedad toda.

Para entonces, todos habremos escuchado relatos de abortos clandestinos. Se habrán desenterrado secretos familiares. Sabremos que tenemos amigas, madres, tías, hermanas, abuelas, primas, que se hicieron un aborto. Actrices, diputadas, médicas, abogadas, habrán revelado públicamente sus experiencias. Otras lo habrán hecho en la intimidad. Los hombres habrán contado cómo acompañaron a sus novias, sus hijas, sus esposas, a practicarse abortos. Habremos visto a decenas de miles de adolescentes con sus pañuelos verdes por la calle, tomando la posta de las pioneras.

Desde que se inició el debate, hace dos meses, diputados de todos los bloques fueron atravesados de manera transversal. Algunos reafirmaron posiciones. Otros se abrieron a la duda, escucharon sin prejuicios, se dejaron convencer. En charlas privadas, incluso, transmitieron su angustia, sus discusiones domésticas. Muchos cambiaron de opinión.

El debate, respetuoso, pasional por momentos pero ordenado, amplio, fruto de la lucha del movimiento de mujeres, de la persuasión de parte de la dirigencia y también de la voluntad de política para darlo, quedará en la historia. La votación del 13 de junio le dará -o no- media sanción a la legalización. El conteo previo alienta la incertidumbre. La ley saldrá esta vez o la próxima. El camino ya está abierto.

(*) Periodista acreditada en el Congreso.

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