Una triple victoria en la lucha de la yerba

Los tareferos, que llegaron a Buenos Aires para hacer un acampe como medida de fuerza, consiguieron una emergencia alimentaria para el sector, avances por el subsidio interzafra y el compromiso de habilitar el Fondo Especial Yerbatero.

"Se ha demostrado que mediante la lucha es como se conquistan derechos", afirmó Martín Sereno, diputado provincial misionero y referente del Partido Agrario y Social (PAyS), luego de la triple conquista que la lucha de los tareferos, los trabajadores de la industria yerbatera, se llevaron esta semana de Buenos Aires, hasta donde trajeron sus reclamos en un más que importante acampe.

Puntualmente, lo que consiguieron los trabajadores de la producción de yerba mate es que el Ministerio de Desarrollo Social habilite una emergencia alimentaria para el sector, una inminente reunión con la Secretaría de Trabajo de Jorge Triaca para mejorar las condiciones del subsidio inter zafra -”se van a actualizar los montos y el alcance”, detalló Sereno- y, tras una reunión con diputados nacionales de todos los bloques, también se volvieron a sus pueblos con el compromiso del Congreso de destrabar un proyecto para crear el Fondo Especial Yerbatero (FEY).

Argentina es el principal productor de yerba mate a nivel mundial, producto que se cultiva en las provincias de Misiones y Corrientes por sus condiciones climáticas y de suelo. Se estima que aproximadamente el 80% de la población argentina consume mate. Sólo en el año 2017 hubo una producción de 260 millones de kilos.

Hoy existen alrededor de 17 mil tareferos y tareferas, de los cuales el 40% no está registrado. Además, trabajan en condiciones de extrema vulnerabilidad y precariedad. Existen múltiples denuncias de trabajo esclavo y explotación infantil, trabajan sin agua potable ni baños, trabajadores y trabajadoras que resultan heridos y a veces, pierden la vida debido a las malas condiciones de transporte que tienen en su trabajo cotidiano.

La cosecha de la yerba se realiza durante un período del año, conocido como zafra, que dura aproximadamente cuatro meses. En este período los ingresos de los tareferos y tareferas dependen de la cantidad de producción cosechada. Esto quiere decir que los ochi meses que le restan al año, período conocido como interzafra, las y los trabajadores no perciben ingresos, pero reciben un subsidio sólo durante tres o cuatro meses. Ese subsidio interzafra alcanza los 2.300, suma que se encuentra congelada hace tres años y que es el único ingreso mensual que perciben los tareferos. Y, además, sólo lo cobran los que se encuentran registrados.

Este año, el Estado nacional aumentó los requisitos para recibir el subsidio y éste llega sólo a 2500 tareferos, es decir, apenas el 14% de las y los trabajadores del sector.

1535389732180827008Las cuentas con contundentes. De los aproximadamente 100 pesos que cuesta hoy un kilo de yerba, los tareferos perciben sólo uno. En este marco es que las y los trabajadores iniciaron un plan de lucha por condiciones dignas de trabajo y salariales.

Actualmente existe un impuesto que se cobra a la yerba en la góndola, que es de 60 centavos, y las organizaciones campesinas exigen que ese impuesto alcance el 5% del costo, llegando a los 5 pesos. Con ese impuesto se financiaría el FEY, para que brinde condiciones dignas a las miles de familias que viven de este trabajo.

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